Sergio Sánchez
Alba Mar es una de esas personas que nos gusta escuchar. Porque para encontrar el hueco, la mirada y la sonrisa de alguien interesante no es necesario que nos acerquemos a tópicos tan desagradables como la IA o el número de usuarios que siguen su web o sus redes sociales. Nos gusta sentarnos con algunas personas para charlar porque nos parecen sugerentes, porque son distintas, porque nos pueden interesar.
Una tarde de mayo, de esas en las que no sabes si el sol se ha escondido detrás de una nube de mentira que ha creado algún ingeniero americano, de esas tardes en las que el tiempo te arropa, es genial echar un café con alguien interesante. Y Alba se ha acercado a charlar. Charlar sobre sus cosas, sobre su último libro, ‘Maya NO se calla’, y sobre algunas que nos llamaban la atención antes de conocerla.
Hay motivos. Una entrevista te puede interesar. Te puede ayudar a empatizar y creer que puede ser interesante para quien lo lea después. Puede resultarte útil. Las mezclas.
Una web. Un cole. Un libro.
Y puede resultarle útil a quien lo puede llegar a tener delante.
Bullying. Claro.
O, qué demonios, porque es algo que te puede resultar interesante a ti.
El periodismo. Claro.
Toda esa mezcla es parte de lo que queríamos hablar.
Mirar. Escuchar. Pensar. Soltar. Y mirar de nuevo.
Alba es una de esas personas que queremos mirar y escuchar.

ZonaCultura: Hemos visto que eres muchas cosas. No solo escribes…
Alba: No, no. Bueno, de hecho es casi lo último que hago. A ver, para empezar desde el principio: cuando yo era pequeña me gustaba mucho dibujar más que escribir. Dibujaba mucho y mi idea era ser ilustradora y escritora, pero más ilustradora de libros. Lo que pasa es que se quedó ahí en la tierna infancia y luego lo perdí. Es verdad que luego al final te empiezas a preocupar por otras cosas y dejas un poco de escribir… Ahora digo ‘tendría que haber hecho Bellas Artes, porque al final para ser profesora podría haberlo sido de Arte también, y hasta a lo mejor me gustaría incluso más, no lo sé’.
ZonaCultura: ¿Tienes ese proceso ahora también, con libros como ‘Maya NO se calla’?
Alba: Bueno, tampoco me lo planteo. Pero es verdad que en su momento tuve una profesora de una extraescolar de pintura que le decía a mi madre: “Esta niña tiene posibilidades para ser artista. Aunque sea, lo peor que puede pasar es que no encuentre trabajo en el sector, pero podría ser profesora”. Al final hice Comunicación Audiovisual. A los 18 años tampoco sabes muy bien a qué te quieres dedicar.
ZonaCultura:¿Funcionó la carrera?
Alba: Ni bien ni mal. La carrera, tal como estaba enfocada en la Universidad Complutense, dejaba mucho que desear, pero conocí mucha gente. Sí que me gustó el mundo del cine y de los documentales. Hubo una época en la que yo me quería dedicar a hacer documentales, sobre todo de realidad social, reportajes, investigación, me gustaba entrevistar a la gente.
ZonaCultura:¿Y lo hiciste?
Alba: Bueno… Cuando terminé la carrera estaba ahí picando a ver qué hacía, y también quería viajar. Primero estuve de Erasmus en Alemania, estudiando Literatura Comparada en alemán, y allí trabajé en algo de publicidad. Y luego me fui a Venezuela, conocí gente allí y me salió un trabajo de realizadora y directora de reportajes en un canal. Estuve grabando muchísimos reportajes, entrevistando a la gente y dirigiendo la edición de los programas.
ZonaCultura:No suena mal, desde luego…
Alba: La experiencia me gustó. Luego volví a España y trabajé para una ONG con reportajes; estuve de hecho en un campo de refugiados palestinos. Pero después no encontré más trabajo. Los contactos que podía haber hecho los perdí porque me había ido fuera y al volver no encontraba nada.

ZonaCultura: ¿Y cómo saliste de ese bache?
Alba: Una cosa que tenía como palanca era que sabía bastante inglés para aquella época en España. Fue cuando empezó el tema de dar muchas clases de inglés y de que el inglés cogiera tanta fuerza aquí. Uno de mis primeros trabajos fue dar clases de inglés a mis vecinos y a las amigas de mi padre en mi casa. Pero me volví a ir de España. Estuve en Panamá, en Nicaragua, en varios países de Latinoamérica. También daba clases de inglés, trabajé en una biblioteca, en hostelería… Todo.
ZonaCultura: Idas y venidas…
Alba: Permanentes. Volví a España y me pasaba lo mismo: dando clases de inglés en academias, en cursos de formación con adultos. Me iban saliendo cosas, pero la estabilidad no era mucha y la precariedad del sistema privado ya sabemos cómo está. Entonces fue mi madre la que me dijo: “Alba, tienes que hacer algo ya en tu vida, algo que sea estable, que te dé estabilidad económica y laboral.” Y me lancé: como tenía la licenciatura, hice un máster rápido para sacarme Primaria, luego Pedagogía Terapéutica con mención de inglés, con la idea de sacarme la oposición. Lo hice en fines de semana mientras trabajaba.
Estuve en Panamá, en Nicaragua, en varios países de Latinoamérica… daba clases de inglés, trabajaba en una biblioteca, en hostelería… todo.
ZonaCultura: Y mientras, la vida cerca…
Alba: Siempre… Tuve pareja, nos casamos, tuvimos una niña… Y con la niña con un año y pico me puse a estudiar a lo loco. Trabajaba dos horas en un comedor y por las tardes tenía como cuatro horas para estudiar. Los abuelos y mi pareja se quedaban con la niña y me saqué la oposición a la primera. Estaba tan mentalizada que creo que tenía que conseguirlo sí o sí.
ZonaCultura: ¿Qué es Pedagogía Terapéutica?
Alba: Son los maestros o maestras que estamos en los colegios y que atendemos a grupos más individualizados y pequeños, a los niños y niñas que tienen necesidades educativas especiales: algún tipo de dificultad, retraso de aprendizaje, discapacidad, autismo, trastorno de atención e hiperactividad… Y muchas veces también atendemos a niños con dislexia, discalculia…
ZonaCultura: Suena una mezcla entre empatía y dificultad…
Alba: Me pareció interesante porque siempre me ha gustado ayudar a las personas que más lo necesitan. Estos niños y niñas se quedan como un poco fuera del sistema, y entra este tipo de profesional que les ayuda y les adapta los contenidos de la clase ordinaria a su nivel.

Alba es curiosa e introvertida. Parpadea poco. Ríe cuando habla.
ZonaCultura: Hablemos de tus libros. Hubo uno anterior a este segundo, ¿verdad?
Alba: Sí, el primero se llama ‘Adriana ve con las manos’ y es sobre una niña con discapacidad visual. Surgió cuando estaba preparando la oposición: los temarios eran sobre las diferentes discapacidades y dificultades del desarrollo, y ahí empecé a pensar: yo quiero escribir un libro.
ZonaCultura: El primero salió de Adriana… Y ¿el siguiente salió de dentro?
Alba: Nunca mejor dicho… Acababa de ser madre, estaba con esos libros infantiles maravillosos, y dije: me encantan, yo quiero hacer uno. Y volví a mi infancia: esto era lo que yo quería hacer. Ser ilustradora y escritora de libros infantiles. En la oposición tienes que presentar una programación sobre un niño o niña que necesite tu atención. Yo elegí a una niña con discapacidad visual, y por ahí apareció Adriana. Después de sacarme la oposición empecé con el libro: a ilustrar, a escribir.
Después de la oposición empecé a ilustrar, a escribir…
ZonaCultura: Y en esa parte con los peques con los que estás trabajando, ¿qué echas en falta tanto a nivel social como a nivel educativo?
Alba: Pues por ejemplo el segundo libro, ‘Maya NO se calla‘, nace por experiencias en los colegios. Echo de menos que el tema de la convivencia esté más trabajado, porque al final el acoso escolar es el final de problemas de convivencia que no se resuelven. La raíz está en cómo tratas la convivencia en los colegios, en enseñar a los niños a tener relaciones sanas para que no lleguen a grandes conflictos, o para que los conflictos se resuelvan.
ZonaCultura: No es sencillo…
Alba: Tengo que reconocer que desde que empecé a escribirlo ha mejorado. Cuando lo escribí, los programas de alumnos mediadores eran algo muy raro. Pero este año tengo que decir que muchísimos colegios están ya con programas de mediación: hay una conciencia de que la convivencia está fallando y tiene que mejorar.

ZonaCultura: Sabíamos que algo estaba sucediendo, pero lo dejábamos pasar…
Alba: Antes estaba normalizado. En nuestra época en el cole pasaban muchas cosas que no podían pasar. Por ejemplo, yo tenía un niño que en los intercambios de clase pegaba a las niñas que le gustaban, las tiraba al suelo, las machacaba. Y todos los que estábamos en clase nos callábamos, nadie decía nada. Los profes no lo veían o no querían verlo, y las niñas que lo sufrían tampoco decían nada. Eso ahora se llama acoso escolar. Antes se veía como normal, lo asumías y ya está.
ZonaCultura: Y normalizarlo, ¿mejora la situación?
Alba: Es verdad que luego se ha ido sacando a la luz, sobre todo cuando ha habido casos más mediáticos de suicidios de niños o niñas. Pero antes de llegar ahí pasan muchas cosas que podemos evitar.
ZonaCultura: ¿Y cómo lo trabajas tú en los talleres?
Alba: Cuando preguntas por qué hay acoso escolar, también tiene que ver con el mundo que tenemos, en el que en muchos entornos el que gana es el agresor que pisa a los demás. Y no estoy diciendo el nombre, pero efectivamente creo que el mayor ejemplo…
ZonaCultura: …hay muchos, pero Donald Trump…
Alba: Es el ejemplo perfecto. Un acosador en potencia. Parece una caricatura de sí mismo. Estamos aquí hablando de convivencia y de acoso escolar, y salimos a la calle o vemos la tele y vemos lo que está sucediendo en el mundo, lo que él está organizando, y nadie le puede parar los pies.
ZonaCultura: La sensación que tenemos muchas veces es que el más bruto es el que gana. Por ejemplo, un niño que tenemos cerca tiene una cardiopatía y hay quienes se dedican a reírse de él cada día. Y ahora con redes sociales.
Alba: Exactamente. Antes el acoso era solo en el patio o en el parque, y cuando salías de ahí te olvidabas. Ahora es 24/7: por las tardes, por las noches, los fines de semana. Nunca descansas. Y de hecho yo creo que las consecuencias tan graves, cuando llegamos a términos como suicidios o grandes depresiones, tienen que ver con ese impacto. Es gravísimo.
ZonaCultura: Sí, el problema no es ya el cole en sí: es algo que vemos también familiarmente y socialmente.
Alba: Sí, totalmente. Los móviles tienen mucho que ver también. Antes no teníamos móviles y nos comunicábamos de manera diferente: el viernes a las cuatro y ya está, y te apañabas. Ahora estamos en un punto de absurdez permanente.
Hablar con una persona que se sienta con niños, con profesores y con familias diariamente, tratar de entender qué está sucediendo a nivel social es algo más fácil. Y da más miedo. Por eso escribe y lo cuenta…
ZonaCultura: ¿Tienes alguna línea de trabajo para seguir escribiendo?
Alba: Sí. Lo compatibilizo con mi vida familiar y laboral, pero suelo utilizar más los períodos de vacaciones. El proceso es: empiezo a pensar qué quiero contar, dibujo los personajes, busco la historia. Porque lo que más me gusta es el momento creativo, escribir y dibujar los personajes.
ZonaCultura: ¿Y notas la variación sobre dónde llegan las ideas a día de hoy frente a los años pasados? Antes era la enciclopedia, luego Google, y ahora la IA. Tal vez sea el mismo proceso pero más rápido…
Alba: Exactamente, es lo mismo más rápido. En su momento Google fue lo que es la IA ahora. Y en ese sentido creo que es positivo: te ahorra tiempo y te da más tiempo para chequear si la información es cierta o no. Otra cosa es decir “que me lo haga la IA.”

- Película preferida: Hay una peli de Isabel Coixet que se llama Mi vida sin mí que me gustó mucho. Hay otra que se llama El jardinero fiel. Y El piano también me gusta mucho. Películas muy intensas, eso me suele gustar: cosas intensas. La serie tiene que ver con el acoso escolar también, de hecho, aunque de una manera más extrema. Y luego una serie que me gusta mucho es El cuento de la criada, sobre todo las primeras temporadas. Y la escritora, Margaret Atwood, también me gusta mucho como escritora.
- Música: He descubierto una cantante que se llama Marisa Valle Roso, que es gallega y me está gustando mucho. Hay una canción que me gusta y que es súper comercial: Somebody That I Used to Know de Gotye. Y luego hay otra canción que es la banda sonora de una serie, 13 Reasons Why, que se llama The Night We Met de Lord Huron.
- Libros: El cuento de la criada, que es el libro. Luego leí La ciudad de Lara Moreno, que me gustó mucho el año pasado. Y ahora he descubierto a Eloy Moreno, que lo he descubierto tarde. Tenía un libro que se llama Invisible, muy famoso sobre el acoso escolar.
- Comidas preferidas: A mí me encanta comer. He viajado por todo el mundo así que igual hay alguna cosa… La musaka me gusta mucho. Los jugos naturales de Latinoamérica, con todas esas frutas tropicales, eran maravillosos. Y había una bebida en Venezuela que era como una especie de leche condensada con maíz, muy dulce y muy rica. Me gustan mucho los dulces en general. El helado de menta con chocolate me encanta. Como de todo, tampoco tengo muchas manías. Bueno, sí: lo del vinagre y las ensaladas a la vinagreta no me gustan.
- Viajes: Uf, tengo que pensarlo. Como lo de viajar fue tan intenso en mi vida, ahora es algo muy secundario. Ya viajé bastante y esa parte de mi vida está como saciada. Pero hay una ciudad que me encantó y a la que quiero volver con mi familia: Friburgo, en Alemania, donde hice el Erasmus. Es una ciudad medieval preciosa, ciudad de estudiantes, con su castillito medieval, su canal, su río. Ibas en bici a todos los sitios. Me lo pasé estupendamente. Ahora me he vuelto más conservadora en cuanto a destinos.
ZonaCultura: Una pregunta para terminar… ¿Cómo ves que se haga una ley para limitar el móvil hasta los 14 años?
Alba: Me parecería maravilloso, pero el cómo se hace es muy difícil. No es país a país: es Facebook desde arriba, Meta desde arriba. Es complejo. Sí que está bien que tengamos leyes que nos protejan, pero luego estamos las familias que tenemos que saber actuar. Y es muy difícil: una cosa es la teoría de cómo ser buenos padres y otra cosa es la realidad. Yo soy la primera que reconozco que muchas veces no hago lo que habría que hacer. El tema del control parental hacia las redes y tus hijos o hijas tiene que existir, pero nos está rebasando a todos los adultos.
Alba aporta algo no habitual: la honestidad. Con sus cosas, con lo que vive, con lo que cuesta conseguir algo.
Como Maya, tal vez.
No se calla.
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Last modified: mayo 14, 2026






