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091: “Ponerle sentimiento. Eso no ha cambiado”.

José IgnacioI Lapido: “Un grupo es una suma de criterios y de sensibilidades”.

Sergio Sánchez

José Antonio García: “Ahora no le tengo miedo a los silencios” 

Un gran grupo, un gran disco.

Escuchar no es lo único que te regala un grupo. Para nada. Y repetiré el verbo. Regalar.

¿Qué le puede regalar la música a una generación?

Identidad, probablemente.

Un lugar donde arder, como decía Bukowski.

La certeza de que alguien, en algún sitio, esté sintiendo exactamente lo mismo que tú.

Hay bandas que marcan una época. Y luego están las que marcan a las personas. 091 pertenece tal vez a las segundas, que son las que importan. Las que no caducan porque nunca determinaron una tendencia: la creaban. Las que vuelven y no necesitan explicar por qué, porque la pregunta no tiene demasiado sentido: están aquí porque siguen siendo ellos.

Tener la suerte y el trabajo de poder contar cosas, como siempre dice Lapido, añade una responsabilidad a la música, más allá de lo que vivan en el grupo.

Contar cosas, y encima hacerlo bien, no es algo que aporte demasiada gente. Y hablar con José Ignacio Lapido y José Antonio García, de 091, es hablar con gente que ha aprendido a no tener prisa. Que sabe lo que tiene entre manos y no necesita convencerte. Lo curioso es que eso, precisamente eso, es lo que más convence.

A día de hoy es una gozada poder decir que se tiene la misma honestidad.

Ninguna concesión.

Y las ganas intactas, que es lo más difícil de mantener cuando llevas tanto tiempo haciéndolo bien.

Un regalo, vaya.

¿Cuál es el motivo principal por el que os volvéis a sentar juntos? ¿Diversión? ¿Necesidad de contar cosas?

Lapido: Las dos cosas, y alguna más. Con los años uno se vuelve más honesto consigo mismo y reconoce que hay cosas que solo puedes hacer de una determinada manera. Yo puedo hacer discos solo, y los hago, pero 091 es otra cosa. Es un lugar al que pertenezco y desde el que puedo decir cosas que de otro modo no diría igual.

José Antonio: También hay una responsabilidad con la gente que nos ha seguido todos estos años. No en el sentido de deberles nada, sino en el de querer estar a la altura de lo que ellos han depositado en nosotros. Eso te exige.

¿Qué habéis sentido al hacer este nuevo disco después de haber estado trabajando solos, sin el grupo?

Lapido: Ha sido un proceso muy natural.

Como sentarnos a charlar ahora…

Lapido: Justo. Aunque yo pensé que al cumplir más años iba a ser más complicado, pero no ha sido así. Cada disco de 091 es hijo de todas las situaciones que rodean al grupo en cada época.

¿Y notáis las diferencias?

Lapido: Bueno… Lo curioso es que nosotros vamos cambiando, y los discos se quedan como testigos del paso del tiempo. Canciones que grabamos en los 80 y en los 90 nos miran desde su torre de piedra y nos recuerdan cómo fuimos. Estas de ahora nos mirarán en un futuro, espero que bien.

“No sé si hemos añadido diferencias conscientemente.

Lo que sí creo es que hay más confianza”

José Ignacio Lapido

¿Y esas líneas de trabajo son diferentes?

José Antonio: Bueno, creces y cambias… Pero Raúl (Bernal) ha sido fundamental en todo esto. Ha tenido un punto de vista que nos hacía falta para verlo todo desde fuera. Nos ha dado una perspectiva diferente. Nos ha empujado a ir al hueso de las canciones.

¿Qué diferencias creéis que habéis añadido a vuestra música, si es que las hay?

Lapido: No sé si hemos añadido diferencias conscientemente, supongo que sí. Es inevitable. Lo que sí estoy convencido es de que hay más confianza. Lo que sí creo es que hay más confianza. Sabemos mejor quiénes somos y no necesitamos demostrarlo. Las canciones mandan y nosotros las seguimos.

José Antonio: Yo noto que el disco tiene una solidez que quizá antes no teníamos de la misma manera. No hay concesiones. Cada canción está ahí porque tiene que estar, no para rellenar. Hemos trabajado sin mirar atrás y reivindicando nuestro presente. No renegamos del pasado, pero tampoco queremos vivir de él.

¿Hay muchas diferencias entre lo que sentís ahora al tocar y lo que sentíais en los 90?

Lapido: La percepción de las cosas cambia mucho con la edad. Mucho. Ten en cuenta que nosotros hemos tenido una experiencia que no muchos tienen, y es el haber resucitado. Es algo extraordinario en el sentido literal de la palabra. Imagina que la palmas, y veinte años después vuelves a la vida. Un milagro. Eso es lo que nos ha pasado a nosotros. Puedes analizar lo que hiciste mal en tu primera vida o lo que se podía mejorar de tu pasado y hacerlo mejor.

“La canción tiene una identidad propia y tú te pones a su servicio”

José Antonio García

¿Notáis cosas diferentes?

José Antonio: Yo me he dedicado a cantarlas lo mejor posible y ponerles sentimiento. Eso no ha cambiado. Lo que sí cambia es que ahora confías más en la canción, no tienes miedo a los silencios. La canción tiene una identidad propia y tú te pones a su servicio.

Lapido: Cuando eres joven hay una urgencia, una necesidad de demostrar cosas. Ahora eso no está. Tienes más perspectiva sobre lo que haces y por qué lo haces.

Habéis dicho alguna vez que sois un grupo son 4 puntos de vista que se juntan y disfrutan… ¿Sigue siendo así para vosotros?

Lapido: Sigue siendo exactamente así. Un grupo no es solo una suma de instrumentos, es una suma de criterios y de sensibilidades. Lo que yo imagino cuando escribo una canción no es lo mismo que lo que José Antonio siente cuando la canta, ni lo que Tacho o Jacinto hacen con ella. Y esa diferencia es lo que la enriquece.

José Antonio: Y además nos seguimos divirtiendo. Eso es fundamental. El día que esto deje de ser disfrute, sobra.

“Siempre hay algo de vértigo. Siempre”.

José Ignacio Lapido

Cuando uno hace una canción, como en este último disco ha hecho Lapido, ¿qué siente al cantarla o compartirla?

José Antonio: Hay canciones de Ignacio que cuando las recibo siento que hablan de cosas que yo también podría haber vivido. Eso hace que me las crea del todo cuando las canto. De hecho cada vez que se sentaba con nosotros y nos las cantaba, solo con la guitarra, el sentimiento es tan profundo… Es una gozada.

Lapido: Siempre hay algo de vértigo. Una canción mientras la estás escribiendo es tuya del todo, y en el momento en que la compartes pasa a ser de otro también. Pero es que para eso se hacen, para compartirlas. Además, cuando José Antonio la canta le da una dimensión que yo solo nunca podría darle.

Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando hablas de… 

Cine… Los Hermanos Marx

Viajar… El coñazo de los aeropuertos

Música…  Sufrimiento placentero

Comida… Hacer un sofrito

Series… Curro Jiménez

Cuando uno hace una canción para él solo, ¿es muy diferente a cuando la hace para compartirla con su grupo?

Lapido: Son procesos distintos, sí. En solitario tienes una libertad absoluta pero también asumes toda la responsabilidad tú solo. Para el grupo hay algo que cambia desde el principio, sabes que lo que estás haciendo va a pasar por otros filtros, y eso influye sin que te des cuenta. No sé si es mejor o peor, es simplemente diferente. Lo que sí es cierto es que las canciones de 091 suenan a 091, no a mí solo. Y eso solo se consigue de una manera.

El mundo ha cambiado, aunque no lo tengo del todo claro si es un tópico o una realidad… El siglo XXI, las redes sociales, las plataformas de música…

José Antonio: La música siempre ha encontrado su camino para llegar a quien tiene que llegar. Eso no ha cambiado. Cambian los canales, pero no la necesidad que tiene la gente de escuchar algo que le diga algo.

Lapido: Es un mundo que nos ha pillado ya con un maratón a las espaldas, así que lo miramos con cierta distancia. Hay cosas positivas, claro. De repente una canción tuya aparece en una lista en el otro lado del mundo y tienes oyentes donde nunca los habías tenido. Eso antes era imposible. Pero también hay mucho ruido. Muchísimo. Y en medio de tanto ruido es difícil que algo se escuche de verdad.

“Lo que no falta es gente con ganas de hacer música y de escucharla. El problema es encontrarla”.

José Antonio García

Decías hace un rato: “Los grupos de ahora lo tienen más sencillo, porque puedes subir una canción a una plataforma en la que es sencilla entrar y tienen la opción de que les escuche todo el mundo. Pero hay un problema: no hay un grupo. Hay 100.000. Y eso se nota también”. ¿Hay algo que echéis en falta?

Lapido: Echo en falta esa sensación de que un grupo era algo que se construía con tiempo y con esfuerzo, y que cuando llegaba a ti, al público, ya traía algo acumulado detrás: un aprendizaje, un oficio. Ahora puedes aparecer de la nada con una canción y desaparecer igual de rápido. Hay grupos jóvenes fantásticos que han entendido que eso no es suficiente, que hay que tener raíces. Pero son los menos.

José Antonio: Lo que no falta es gente con ganas de hacer música y de escucharla. Eso siempre ha estado y siempre estará. El problema es encontrarla entre todo lo demás.

Elige entre a y b…

  • Beatles o Rolling Stones?
    • Beatles
  • Bob Dylan o The Band?
    • Dylan
  • Tom Petty o Bruce Springsteen?
    • Bruce 
  • Leiva o Pereza?
    • Tanto monta, monta tanto
  • 091 o Los Enemigos?
    • Los Enemigos
  • Kiko Veneno o Van Morrison?
    • Van Morrison 
  • Kinks o The Who?
    • Kinks en disco; Who en directo
  • Santero y los muchachos o Surfin’ bichos?
    • Surfin´Bichos
  • La habitación roja o Los Piratas?
    • La Habitación Roja
  • Egon Soda o Iván Ferreiro?
    • Egon Soda
  • Quique González o Enrique Urquijo?
    • Quique
  • Los Flechazos o Los Hermanos Dalton?
    • Los Dalton

Mientras charlamos en el UMusic, en el verdadero centro de Madrid, suena ‘Algo parecido a un sueño’, de su último disco ‘Espejismo nº9’. En el hotel te dejan, te permiten, escucharla entera… Alrededor de donde estamos sentados vemos algunos vinilos, muy bien puestos y elegidos.

Me decíais también que “las canciones de 10 segundos son algo sórdido, te impide contar algo importante”. Al crear una canción, ¿vienen esos pensamientos? ¿Tienen que ser esos 10 segundos especialmente buenos para que llamen la atención?

Lapido: Cuando estoy componiendo no pienso en eso, afortunadamente. Si lo pensara, probablemente no haría nada que mereciera la pena. Una canción necesita su espacio para desarrollarse, para que el que la escucha entre en ella. Si la cortas antes de que empiece, no has contado nada. Lo que engancha en diez segundos se olvida en diez segundos.

José Antonio: Hay canciones de este disco que necesitan que les des un par de escuchas para entrar del todo. Y cuando entran, ya no se van. Eso no funciona con el formato de los diez segundos, pero funciona de verdad.

¿Qué sientes al escribir, Lapido? ¿Te gusta compartirlo?

Lapido: Escribir es para mí algo muy íntimo y al mismo tiempo muy necesario. No sabría explicar bien por qué escribo, supongo que por necesidad expresiva y también, por qué no decirlo, por costumbre, como el que se toma un café al levantarse. Coges la guitarra o te sientas al piano con un folio delante a ver si sale algo. No es que sientas la necesidad de contarle al mudo lo que piensas en ese momento o lo que sientes, es porque ese día, todos los días, quieres hacer la mejor canción. Casi nunca se consigue, pero sé que si dejara de hacerlo me faltaría algo fundamental. Esa lucha contigo mismo es lo que luego se comparte. El vértigo que se siente en ese momento de exposición nunca desaparece del todo. Con los años he aprendido a vivir con eso. Es parte del oficio.

Fuisteis los primeros en Granada en abrir las puertas del rock. ¿Cómo lo sentís ahora?

Lapido: Aquellos momentos… Costaba hasta comprar una púa. Pero Granada está en nuestra música de una manera que no es decorativa, es estructural. Llevamos toda la vida aquí y la ciudad se ha metido dentro de las canciones casi sin que nos demos cuenta. Los paisajes, los personajes, la luz… todo eso está ahí.

José Antonio: Y la gente de Granada lo sabe y lo siente. Hay una relación muy especial con el público de aquí que no es igual en ningún otro sitio. Eso tiene un valor que no se puede comprar.

Hay algo que se mete más en tu cabeza al escuchar una canción cuando está hecha de verdad. No la melodía, no la letra. El peso. Ese peso específico que tienen las cosas que alguien te contó, que alguien escribió porque le apetecía, porque quería decir algo o porque no le quedaba otro remedio.

091 lleva un rato cargando ese peso sin que se les note el esfuerzo. Y eso, en este oficio, no es poca cosa.

Siguen sin tener prisa, aunque no paran. Siguen sin necesitar convencer a nadie, aunque lo consiguen. Siguen poniendo el hilo paso a paso, para no perdernos, que es lo único que no se puede fingir y lo único que no caduca.

Y al final, cuando se apaga la grabadora, el móvil, qué demonios, y queda solo la conversación, uno entiende que no ha estado hablando con dos músicos sobre un disco nuevo. Ha estado hablando con gente que sabe exactamente para qué sirve una canción: para decirle a alguien, en algún sitio, que no está solo en lo que siente.

Recordar y, más allá, hacer recordar.

Miles Davis es uno de esos tipos que tenemos gobernando en la cabeza, por ser capaz de combinar talento, malas ideas y grandes historias. No sé si un tercio de cada cosa, pero con todas ellas vivas en cada canción. El caso es que dijo en su día algo similar a “la nota es solo el 20%. La actitud de quien la toca es el 80%“.

Eso es lo que regalan. Eso es lo que siguen regalando.

Y ojalá no paren.

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Last modified: mayo 18, 2026

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