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Francisco de Goya nació en Fuendetodos el 30 de marzo de 1746. En marzo del año que viene hará 280 años desde que llegó al mundo. 280. Antes de ayer. Las cifras concretas (no es lo mismo tener 27 que 40 años…) siempre ayudan a entender el momento al que te refieres. Falleció en 1828.

‘El tío Paquete’, de 1820. Fco de Goya.

Joseph Mallord William Turner nació unos años más tarde, en el Covent Garden londinense, el 23 de abril de 1775. Sus primeros cuadros empiezan a darnos a entender que quiere llegar a un sitio diferente al habitual. Se lo pide la mirada. No por lo que pintaba -no únicamente por eso- sino por el cómo. Falleció en 1851.

Recordad: nacimientos en 1746 y en 1775. Fallecimientos en 1828 y 1851. 30 años

Hasta ahora, todo entendible. Coetáneos, europeos en un momento complejo, con guerras y crisis que empiezan a salir del entorno continental -qué siglo en Europa no ha sido complejo, vaya-, con tendencias artísticas espectaculares -el barroco, como decía Eugenio d’Ors, encargado y engañoso, con Velázquez o Rembrandt, con Bernini o con Salvi-…  

“Unida con la razón, la imaginación es la madre de todo arte y la fuente de toda su belleza”

francisco de goya

Los artículos más habituales sobre Goya y Turner comentan que tenían líneas parecidas, que no las mismas, a nivel artístico e incluso estructural. De hecho, desde el Museo Goya lo comentan así: “Goya y Turner: dos genios separados por kilómetros, pero unidos por su forma de pintar… y de denunciar la injusticia”.

Y bien: hasta aquí no es la primera vez que escucháis que estos dos grandes artistas tenían una forma de pintar bastante pareja, temporal al menos, cada uno con su perspectiva -Goya, ‘siempre innovador, consiguió adelantarse a todos y cada uno de los movimientos pictóricos que aparecieron en Europa, desde el romanticismo al surrealismo, pasando por el impresionismo y el expresionismo’, como nos cuentan en Historia-arte; y Turner ‘tanto en óleo como en acuarela, un incontestable maestro que además se adelantó medio siglo al impresionismo, pues es considerado como «el pintor de la luz».

Pero no puedo evitar contaros qué artista, posterior y que nunca podría estar en la misma novela, me llama poderosamente la atención y cruzo con ellos: Edward Hopper.

Aún aprendo… Eso nos decía Goya en sus últimas obras.

Edward Hopper nacía el 22 de julio de 1882, en Nyack, Nueva York, bastante más tarde que los dos genios anteriores. Como veis, Hopper y Turner casi podían haber quedado, tal vez en las Azores, a tomar un té: la diferencia es de menos 50 años. Y su forma de pintar, lejana a priori. Pero se me parecen. Qué cosas. Hopper fallecía, también en NY, en 1967, más allá de la mitad del siglo XX.

“El arte no es una representación exacta de la realidad, sino una interpretación personal y emocional de la misma”

Joseph Mallord William Turner
‘New York restaurant’. de E. Hopper, 1922

A los 3 los conocéis. Los habéis visto. Los habéis soñado. Habéis querido tener un poster en vuestro cuarto, junto al de Messi. Seguro. Y se os ha quedado algo en esa memoria icónica, ese trasto sensitivo que guardamos en la cabeza cuando vemos algo poco tiempo y nos recuerda a otra cosa. Cuando no recuerdas algo directamente y buscas el camino desde otra neurona.

Ok. Viajemos, entonces. Y nos vamos a trasladar al Madrid de finales del siglo XVIII, al Londres del siglo XIX y al Nueva York del comienzo del siglo XX.

Goya comienza viviendo el mandato de Carlos IV (con cuadros icónicos, como ‘La familia de Carlos IV’) y termina su vida -tras pasar de pintar a Fernando VII a trasladarse a Burdeos- regalándonos sus últimos trabajos -como ‘Aún aprendo’, algo que podría ser incluso un autorretrato simulando sus años siguientes-. Y, en esos últimos momentos, pinta cosas como: ‘Perro semi hundido’, de 1820, ‘El tío Paquete’, de 1820, ‘La lechera de Burdeos’, de 1823 o  ‘Aun aprendo’, de 1826.

‘Perro semienterrado’, de F. de Goya, 1823

Ok. Ya habéis visto a Goya y os habéis quedado con aquellos últimos años.

Con Turner viajamos al Covent Garden del siglo XIX, con los pasos gigantes de la era Victoriana a nuestro lado. El artista, pese a que la mayor parte de las veces le recordamos por sus grandes pinturas sobre paisajes, tuvo una vida más apaciguada que Goya. Sus padres le mandaron con su tío cerca de Londres, pero lejos de los problemas. Según se puede leer, era borde, maleducado y un tanto desagradable. Pero con talento y nuevas líneas de trabajo. Y si quieres ejemplos, más allá de los que ya conoces, podemos ver ‘Fishermen at Sea’, de 1796, ‘A Storm (Shipwreck)’, de 1823, ‘The Lake, Petworth, Sunset’, de 1827, ‘Two Recumbent Nude’, de 1828. Y algo espectacular: ‘Sailing Boat in a Rough Sea’, de 1840.

‘Sailing Boat in a Rough Sea’, 1840. Turner.

Ok número 2. ¿Soy yo u os puede recordar a algo que ya habéis visto en este artículo?

Y, lo siento, toca mi ventaja interpretativa: si juntas la soledad de Turner con la línea casi socialmente implícita que nos da Goya, tal vez puedas llegar al siglo siguiente de manera repentina, con Hopper.

Edward Hopper es uno de esos apellidos que llevan a casi lo contrario. Nació en el siglo XIX, pero el siglo XX es el que le identifica. Comparte ese realismo estadounidense del siglo XX que has visto, recuerdas y puedes ver en tu memoria con los previos -Manet, Pissarro, Monet, Sisley- o con los que acompañaron su escena, como Norman Rockwell o Andrew Wyeth. Se fue a París a estudiar, repasó cada paso e hizo cosas como ‘Paris Street’, de 1906, ‘Tramp steamer’, de 1908, ‘Squam Light’, de 1912 o ‘New York restaurant’, de 1922.

Y ahí tenéis ‘Evening Wind’, de 1921. Venga.

‘Evening Wind’, de Hopper; 1921

No hay tantos años de diferencia.

Tal vez únicamente kilómetros de distancia, pese a que Hopper se fue a Europa a estudiar y se nota en sus primeros cuadros.

Cierra los ojos (lee primero, si no, no sirve) y mira el ‘Perro semi hundido’ de Goya. 1820.

Novedoso, con distancia visible y soñable. Con la puerta que nos permite entender por qué era tan único.

Paso siguiente: ‘Sailing Boat in a Rough Sea’, de Turner, 1840. ¿Sí? ¿Lo veis? 20 años más tarde que el ‘Perro’ de Goya. Tal vez el tiempo que tardó en llegar a ver el cuadro de Goya, que estaba en Madrid.

Y ahora, ‘Evening Wind’, de Hopper. ¿No hemos vuelto al Goya de los años 1820? ¿Justo un siglo antes?

Perfecto.

Si. Se hablaban sin WhatsApp.

Y yo conocí a Hopper gracias a mi memoria icónica.

Gracias a https://www.wikiart.org/es, https://historia-arte.com/, https://www.museodelprado.es/.

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Last modified: septiembre 30, 2025

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