Manuel G. Meroño
No sé si puedo, pero debo.
Al alba, ganaré.
Hoy venía pensando en el coche y me he quedado con música, antes de llegar a casa. Tal vez no es una canción, es un himno. Está más arriba. ¿Cuál es mi favorita? ¿Aquella que me hace sentir, no sólo escuchar? ¿Aquella con la que siento que están contándome algo sólo a mí, a mi entorno?
Nessun Dorma
Pues mira, os lo voy a decir. Cuando tengo un problema, lo que escucho, mirando lo que puedo hacer para solucionarlo, es Nessun Dorma, ese trocito de Turandot.
Ya sabéis la historia; Puccini nos habla de una princesa china tremendamente cruel que castiga a sus pretendientes con acertijos. La leyenda, del siglo XII y escrita de nuevo muchos años después, por Carlo Gozzi, en la llamada Comedia dell’Arte, es espectacular. Y añade, probablemente, tras el montaje, pocos años después de su estreno en Venecia, por Goethe y Schiller en Weimar, uno de los párrafos más bonitos e increíbles de la historia:
‘Desaparece, oh noche,
conjunto de estrellas
conjunto de estrellas.
Al amanecer, ganaré
Venceré.
¡Venceré¡’
Cuando tengo esas tardes duras, en las que no terminas de entender qué sucede, qué puedes hacer para mejorar lo que tienes alrededor. Ahí aparece. Y lo escucho. Y me voy a dormir. Porque, al amanecer, voy a ganar.
Gracias por la mirada, Pavarotti. Y más aún, gracias, Puccini.



¡Y mi beso disolverá el silencio
que te hace mía!
Giacomo Puccini.
Las fotografías son de: vlah-dumitru-FvmwloIbCeQ-unsplash, nathan-anderson-L95xDkSSuWw-unsplash, cederic-vandenberghe-21DP3hytVHw-unsplash. Muchas gracias!
compartir himno milan musica nessumdorma opera pavarotti puccini turandot
Last modified: febrero 16, 2026






