Sergio Sánchez
Nunca podré decir que soy fan de Vicente Blasco Ibáñez, sus libros son excesivamente intensos, con líneas y líneas de escritura para contarnos cómo eran los calcetines de un personaje. Pero recuerdo leer, cuando era chaval, varios libros suyos, entre otros ‘Arroz y tartana’, una novela que habla de una mujer que enviuda y pierde todas las pertenencias familiares, que había conseguido con su primer marido, por culpa del segundo y su necesidad de una apariencia adinerada y excesiva. Y desagradable, pero real. La novela habla de Valencia, casi calle a calle. Y lo cuenta, y explica por qué la protagonista es de una manera y no de otra. Supongo que eso es la literatura, o al menos una buena parte.

Me acordaba, claro, porque viajar y leer (o escribir también) tienen mucho que ver. Se juntan en momentos inesperados. Hace algunos meses nos acercamos a Valencia y pasamos por algunos de esos pueblos que llorarán para siempre por esas 224 personas que se ahogaron hace meses. Y llegamos unos kilómetros después, despacio, al Mediterráneo.
Cuando voy a Valencia como arroz y ‘postreo’ naranjas. El caso es que, en esta ocasión, anduvimos en Gandía y celebramos un arroz con rape en El Hogar del Pescador, en el Puerto. Los vecinos de mesa, unas zarzuelas que olían a mar y la mesa de detrás, una fideuà. Sabe diferente todo, huele distinto, se disfruta de otra manera cuando lo que comes viendo el mar. Y se dice, por cierto LA fideuà.
¿Más arroz? No muy lejos. Con una experiencia maravillosa. Si os acercáis a Castellón podéis estar prácticamente seguros de que un gran porcentaje de los sitios donde comáis serán estupendos, pero de todos aquellos donde estuvimos podemos recomendar uno en concreto: Ramé Playa, en un pueblo curioso, Torre la Sal, donde podéis alucinar con Prat de Cabanes-Torreblanca, siempre nuboso, y donde se encuentra un matacán cerca del mar, al lado de un yacimiento de la época ibérica.
Es verdad que el Mediterráneo está extraño este verano, con demasiado calor y algo de humareda de sal, pero no hay un lugar mejor en el mundo donde comer en verano.

Dos lugares para elegir: Gandía y Torre La Sal
Una de las colaboradoras de este santo site, Raquel del Pozo, disfruta Castellón por su entorno, por su comida y por su actividad. Gandía, donde se comenta que se inventó la fideùa, sobre la que podemos hablar otro día, ya la conocéis.
Por cierto, la tartana, en el título de Vicente Blasco Ibáñez, es aquel carruaje que, claro, a día de hoy, se ha quedado viejo. El mundo prefiere una pizza…
Fotos de: dasy-sha-KRG4gii6CMs-unsplash. Gracias!
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Last modified: julio 23, 2025






