Sergio Sánchez

Es el momento. Hay que volver. No solo porque estén masacrando una población civil en Gaza, en Cisjordania, en la mitad de Oriente. Es por los pasos siguientes.

Por todas esas cosas que, tras la huida de Occidente, van a pasar. Y están pasando. Aunque no lo sabemos.

Leed, por ejemplo, El Triángulo Fatal’, de Noam Chomsky y podremos entender algunas de las vicisitudes que se nos quedan fuera y que llevan siendo bestiales desde hace mucho tiempo.

Pero, lo que os decíamos: hay que volver. ¿Nos dejan?

Hay que intentarlo. También porque nosotros vivimos de lo que nos cuentan. Y contra eso hay que pegarse también.

Porque no sabemos si es cierto, si es real. ¿Lo imaginamos?

No sabemos si lo que están sufriendo en Gaza es real, o si solo tenemos la mitad. Tal vez Israel deja que lo pensemos así.

Aunque lo que sí sabemos es que quien tiene el poder tiene la comunicación.

George Orwell. 1984.

Vi la película antes de leerme el libro.

También lo hice con ‘La historia interminable’, como hablábamos el otro día.

Ahora me quejo de que los chavales le pidan a ChatGPT que les escriban cosas más sencillas, sin tener que interiorizar demasiado.

Y recuerdo aquella canción de Los Piratas, donde suena el amor por Pris

Nos acordamos de su nombre…

Y entendí mejor cada cachito. Y antes vi el video de Pink Floyd de ‘Another brake in the wall’, con aquellos profesores que se convierten en martillos.

Mucho video, desde luego. Años 80, ya sabéis. El caso es que, después de haber visto 1984, como os decía, que había dirigido Michael Radford (de lo suyo me gustó más, tal vez, ‘El cartero y Pablo Neruda’), leí el libro.

Y lo he vuelto a leer hace unos días. Ahora, con un aparato, qué modernos somos.

Y he entendido algo. Él lo sabía.

Aunque no he podido trasladarlo a 2025, porque no puedo evitar pensar que lo que nos contaba Orwell, lo que nos trasladaron Pink Floyd después, o lo que hemos ido viendo en tantos y tantos cómics o, a día de hoy, artículos como este, ya existió.

No es una novedad. Siempre ganan los malos.

Nos pegamos con ellos. En la calle. Aquí, en este medio. Vamos entendiendo cómo siguen venciendo. Pero lo hacen.

En el largo plazo, vuelven a ganar. Ahora hay medio mundo discutiendo si lo lógico es llamar el asunto genocidio y guerra.

Y mientras los niños mueren.

Él lo escribió a finales de los años 40. Segunda Guerra Mundial en la pupila. Nos persiguen. Nos miran. Nos escuchan. Nos manipulan.

Con líneas fragmentadas de individuos que trabajan porque se creen lo que están haciendo. Piensan que es positivo.

Ya no intentamos pegarnos, al menos con tanta eficacia, contra los miembros del Consejo del Partido Único. Como nos cuenta Orwell en la novela, vivimos en una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y la represión política y social.

¿Es real?

¿Es cierto?

¿Lo era en 1945? ¿Lo es ahora?

¿Trump es capaz de saber qué sucede en el barrio de Fuencarral? Ayer despidió a Jimmy Kimmel

¿Y Bezos sabe qué quiero comprar mañana? ¿Y Sundar Pichai ​es capaz de hablar con Dios mañana si tengo un accidente con la moto, para decidir qué hacer conmigo?

Si nos viera Orwell…

Miran y deciden lo que vemos, lo que escuchamos, lo que decimos y, casi incluso, lo que soñamos.

Orwell vs. las secciones de los medios actuales.

Sólo tenemos la mitad de lo que existe.

Y no sabemos qué es verdad y qué no es verdad.

Fotos de: markus-spiske-W2xdV28He0Y-unsplash, ethan-rougon-pQuJEIhw7Vk-unsplash, omid-bonyadian-uROcfcwGzPs-unsplash. Gracias!

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Last modified: septiembre 25, 2025

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