Vicente Ros
Viajar es uno de los mayores regalos que he recibido en la vida. Y te da tardes para charlar. Muchas. Soñar el viaje, buscarlo, compartir la idea. Y recordarlo.
Y seamos honestos: es genial también charlar sobre ese lugar que has conocido y te ha llamado la atención o que, por lo contrario, te ha parecido espantoso. No todo es un 10, ya sabéis.
Cada uno tenemos nuestro lugar, por motivos totalmente diferentes.
Mis postales desde Italia, probablemente, sea distintas a las tuyas. Por eso merece la pena comentarlas y compartirlas con aquellas personas que tienes alrededor.
Ese primer viaje que recuerdo con mi familia: dónde fuimos y qué me hizo sentir
El primer viaje que recuerdo con mi familia… Pensemos dos, porque el primero creo que no vale, aunque sea el primero. O sí vale, qué narices. Cuando nací, mis padres se compraron una casa e íbamos allí, como por Alcira. Muchos recuerdos de aquellos días, como los que tengo de Montanejos, que es un sitio precioso del interior de la Comunidad Valenciana con un lago maravilloso, la Fuente de los Baños, que es una playa situada en el curso del Río Mijares, en Castellón. Y lo recuerdo como que en ese sitio mi padre sonreía mucho. Y mi padre es muy serio, por eso me acuerdo.

Pero el primer viaje sí nos sirve, siendo yo aún un niño, y que fue fuera de España, fue a Roma. Y fue visitar al Papa. Aún recuerdo lo que me hizo sentir al enseñarme los valores que me habían enseñado en casa. Íbamos más familias y se notaba el compañerismo, la importancia de ir en un grupo de gente relacionada con el catolicismo que me han inculcado también en casa.

Lo recuerdo y lo añoro.
El sitio que menos esperaba y sigo recordando espectacular.

Buena pregunta… Mirad, aluciné en La Paz, en la Baja California, Méjico. Un sitio que no tenía apenas analizado ni casi previsto, y resultó espectacular. La gastronomía, increíble. La zona, con mares azules turquesa, poder bucear y ver tiburones ballena a tu lado, leones marinos… Y pude celebrar un cumpleaños allí: salías de un desierto, llegabas a la playa y estabas solo, en tu sitio, celebrando el momento.
Baja California, en Méjico. Exuberante. Lleno te cosas que no esperas. Comida, música, arte, animales, mar… Todo.
Si tienes que pensar en un viaje de fin de semana… Este es el sitio perfecto y así me hace sentir
Pensar un viaje de escapada de fin de semana o 4 o 5 días me lleva, sin lugar a dudas, a las Islas Canarias. Este verano yo he estado ahí. Es un sitio que me recarga de energía.
Es todo. La comida, el mojo picón, el disfrutar de las playas encima de cualquier tipo, arena negra, arena blanca, las piscinas naturales… . Te sientes en casa y tienes una mezcla de vivir de repente en mitad de África y a la vez en Europa. Y luego la personalidad de la gente de allí, con un entorno cultural alucinante.
Así que Canarias tiene toda la naturaleza, el sol y, por supuesto, poder disfrutar de un atardecer fantástico.



¿Se puede viajar solo? ¿Es diferente?
Se puede y se debe. Es una sensación única. A todo el mundo le recomendaría un viaje solo. Y a ser posible, un viaje fuera, lejos.
He viajado solo a San Francisco, y he estado solo también a Nueva York. Son dos viajes que significan más cosas que exclusivamente el traslado. En los dos que comentaba conocí mucha gente, aprendí mucho, te espabilas un montón… Aprendes a hablarte a ti mismo… y a organizarte.
Digamos que hay dos tipos de conversación, cuando viajas solo: la conversación sobre la organización del viaje, las cosas previas y las cosas durante, con gente que te ayuda a saber y conocer el lugar donde estás… pero luego hay otra conversación interior que te ayuda a conocerte mucho mejor. La libertad que te da viajar solo es espectacular, única. Te sientes muy libre. Puedes hacer lo que te apetezca en cada minuto, y eso te ayuda a ver el sitio donde estás mirando con más detalle todos los rincones. Estás más abierto en general.
Viajar solo es necesario. Es una sensación única.
¿Preparo los viajes antes de ir? Qué hago?
Sin duda. Soy muy de preparar todos los viajes también los viajes de ciudad. Y lo que que hago es, al menos uno o dos meses antes, dejarlos cerrados, con restaurantes también. Y por supuesto, los vuelos y los hoteles, siempre.
Y, por supuesto, el viaje de mi vida. ¿Lo he hecho ya? Si lo he hecho, ¿qué me hizo sentir? ¿Qué recuerdo?
El viaje de mi vida ya lo he hecho. Fue a Kenia. A hacer un safari.
Fue absolutamente espectacular. Lo hice con mis amigos. Estuvo muy bien organizado, a través de una agencia de viajes muy especializada.
Estuvimos viajando cada día a un lugar distinto del país, durante 10 días que recuerdo espectaculares, distintos, geniales.

Uno de los días, viendo flamencos… cebras, jirafas, leones, hipopótamos, un guepardo mientras se comía un ñú… La naturaleza me abrumó. Me dejó alucinado.
La agencia, además, tuvo un detalle precioso, que fue organizarnos una cena en medio de una sabana, disfrutando la noche de una manera distinta, viendo el atardecer desde allí.
Ese momento lo tengo clavado en la mente, con una paz y una felicidad únicas.

Las fotografías son de: constanza-s-mora-Zmz-rmQql1Y-unsplash, javier-martinez-f0od7rwFZbo-unsplash, hert-niks-S7QZcYLJJsA-unsplash, reiseuhu-SsiI4iw2Gx0-unsplash, La-Fuente-de-los-Banos-de-Montanejos-historia, chris-czermak-7ybKmhDTcz0-unsplash (1). Muchas gracias!
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Last modified: septiembre 19, 2025





