Gustavo Barral Hidalgo

Lo hemos escuchado tantas veces…

“Pero qué perro eres”
“A perro flaco todo se le vuelven pulgas”
“Hoy he tenido un día de perros”

lo inventaron personas que no tenía perros…

Y en algunos casos, frases incluso peores…

“Muerto el perro, se acabó la rabia”…

Sin más.

Cuando un perrete te mira, te dice algo. Y siempre con honestidad.

Mirad cómo lo contaba Vrignia Woolf en su novela ‘Flush’:

“Podía leer signos que los demás no pudieron ni ver. Podía saber, solo por el contacto de los dedos de la señorita Barrett, que esta esperaba solo una cosa: la llamada del cartero, la carta en la bandeja…”

‘Flush’, de Virginia Woolf

Otra novela que habla de perros, con devoción, es ‘Su olor después de la lluvia’, de Cédric Sapin-Defour. Seamos honestos: cuando llueve y hay que sacar a tu querido a dar una vuelta y recoger sus excrementos… no tanto.

Pero no te quedas con esa parte. Te quedas con el momento en el que subes del parque que hay cerca de casa, lloviendo, como decíamos, le secas y te mira con dulzura. Te subes al sofá a leer un rato. Y se sube contigo.

“No hay nada más sencillo que vivir con un perro. Cuando entra, basta con oír el ruido de sus patas sobre el parquet, aspirar el olor que, a su paso, impregna discretamente el pasillo de la casa y ver pasar los días en las bolas de pelo que va dejando por todas partes”.

También hay películas muy decentes que nos hablan de lo cerca que vive un perrete, o de un lobo, de lo que termina significando para ti, de lo que aporta.

¿Habéis visto ‘Colmillo blanco’? ¿Y la habéis leído?

La novela de Jack London, contada desde la voz del perro, es muy entretenida. Disney se la llevó a su terreno. Y también es película perfecta de sábado después de comer. Con manta. Hay mucha nieve en Alaska…

El caso es que hoy os traemos un rato con ellos, con los perretes.

Dadles cariño.

Siempre vuelven.

Sin duda.

Cuando Ulises alcanza al fin las costas de Ítaca, exhausto tras largos años vagando en el mar, el único que lo reconoce es Argos, su leal perro, que todo ese tiempo lo ha recordado y esperado para su último reencuentro”.

nos lo comenta julia navarro, tras escribir ‘cuando ellos se van’

Por cierto; una de las veces en las que los Beatles se enfadaron, Paul McCartney escribió una canción sobre su bobtail, de nombre Martha.

Hay quien dice que es una canción sobre una antigua novia. Pero hoy, claro, nos quedamos con el perrete.

Es de lo que hablamos.

Martha no es una chica que le gustaba a Paul. Era su perra.

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Last modified: noviembre 26, 2025

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