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La Navidad… qué os vamos a decir.
Ya la conocéis.
Ya la sufrís.
O la disfrutáis.
No hay término medio.
Seguro que lleváis ya una buena parte de diciembre mirando qué se puede hacer, si tenéis niños con 3 semanas de vacaciones, qué cosas son absolutamente necesarias, qué haría que todo el mundo disfrutara un rato, mirando qué cosas son imprescindibles. O qué cosas te sobran.
Cenas de trabajo, borracheras infames en esos jueves mal diagnosticados, la necesidad de los regalos… Si los tenemos, nos quejamos. Si no los tenemos, nos quejamos.
Si.
Somos un poco Grinch.
Y buscamos algunas cosas de esas que nos obligan a vivir de una manera concreta estas fechas… La familia. Los centros comerciales. Los regalos. Ya sabéis.
Los regalos…

Partamos de la base de Papá Nöel, que llega antes.
Seguro que estáis leyendo durante estas semanas que es un tipo recreado por CocaCola para multiplicar ventas en esta época del año, cuando los hielos y el limón quedan lejos…
Pues, como sabéis también -Internet tiene esa maravillosa base de datos eterna- se origina en San Nicolás de Bari, un obispo turco de una familia adinerada, del siglo IV, famoso por su generosidad, especialmente con los niños y pobres, y se fusionó con tradiciones europeas como el holandés Sinterklaas, adoptando su imagen actual (traje rojo, barba blanca, trineo, renos) en Estados Unidos gracias a escritores y publicistas, convirtiéndose en el ícono mundial de la Navidad que reparte regalos en la víspera del 25 de diciembre.
Ya lo sabíais, desde luego. Y hablamos de un señor que tienen más de 1500 años…

“Los niños se acurrucaban cómodamente en sus camas,
Mientras visiones de ciruelas escarchadas danzan en sus cabezas;
Y mamá con su toquilla, y yo con mi gorro,
nos preparábamos para una larga siesta invernal”
Clement Clarke Moore (1823)
Seguimos.
Los Reyes Magos.
Melchor, Gaspar y Baltasar. El Nuevo Testamento menciona a “magos” (astrólogos) que llegaron de Oriente para honrar a Jesús, aunque no especifica que fueran reyes ni cuántos eran… Si los consideran como los sabios de Oriente que, según la tradición cristiana, siguieron la estrella de Belén para adorar al niño Jesús y entregarle oro, incienso y mirra. Y sin darle roscón.
¿Y se hablaba de ellos? Hace ya unos años… El ‘Auto de los Reyes Magos‘ es del siglo XII…
El caso es que los Reyes Magos -es genial que sean 3, que sean reyes y que sean magos… da para una serie de Netflix- existen gracias a la Biblia… y el asunto de que nos traigan regalos la noche del 5 de enero es algo de la zona sur de Europa y relativamente cercano: principios del siglo XIX.

Auto de los Reyes Magos
| ¡Dios criador, cuál maravila, | |
| no sé cuál es aquesta strela! | |
| Agora primas la he veída; | |
| poco tiempo ha que es nacida. | |
| ¿Nacido es el Criador | 5 |
| que es de la[s] gentes Senior? |
Algo después llegaron cosas que siempre llevaremos en a memoria…
Y todos estos, los Reyes Magos o Papá Nöel, los los más conocidos… Tenemos también cerca a Olentzero en el País Vasco y Navarra; tenemos al Tió de Nadal en Cataluña y Aragón; el Apalpador en Galicia (me encanta que baje de la montaña la noche del 24 de diciembre a tocar las barrigas de los niños, aunque en este siglo XXI más de una familia llamaría a la Guardia Civil…); o a la Befana en Italia, que también llega la noche del 5 de enero.
Como vamos comentando, hay cosas en Navidad que se convirtieron en rito maravilloso en mismo momento en el que los niños sonreían la mañana del 6 de enero al abrir su regalo.
Perdón.
SUS regalos. Siglo XXI, ya sabéis.
Y eso lo entendemos todos y lo compartimos.
Pero llega la otra parte de la Navidad.
La del esfuerzo de conseguir la anterior. La de nuestro querido Grinch.

“¡Odio, odio, odio! ¡Odio, odio, odio! ¡Doble odio! ¡Aborrezco por completo!”
ESAS FRASES QUE COMIENZAN A COMIENZOS DE DICIEMBRE Y TERMINAN DESPUÉS DE LAS REBAJAS
El Grinch tiene toda la lógica del mundo.
No pide.
No reclama.
No gasta.
Deja vivir.
Deja que elijas los momentos en los que puedes hacer las cosas.
Aunque es un tipo desagradable -todos tenemos algún vecino así, o alguien en nuestro trabajo- no es molesto, porque él hace lo suyo y deja que tú hagas lo tuyo.
Cenas de trabajo, borracheras infames en esos jueves mal diagnosticados, la necesidad de los regalos… Si los tenemos, nos quejamos. Si no los tenemos, nos quejamos.
feliz navidad.
¿Quieres disfrutar la noche del día 24 haciendo 17 kilos de comida, comprar 38 litros de vino y echar varias horas para recoger la casa al día siguiente?
¿Tienes ganas de ponerte un gorro de Navidad y subirlo a Instagram, o mandarlo a todos los números que tienes en el móvil?
El Grinch deja hacerlo, siempre y cuando no le obligues a él a hacerlo. Él te odia, pero hazlo si quieres.
El personaje creado por el Dr. Seuss. es autónomo y no requiere empatía en absoluto. No quiere que nadie entienda si le sucede algo bueno o malo.
Simplemente quiere levantarse, tomarse una copa de vino y escuchar algo de música.

Ahora bien. Seamos honestos.
¿Entendemos al Grinch?
Le entendemos. Incluso hay puntos que compartimos.
Podemos discutirlo…
Pero mirad la foto que tenéis aquí debajo:

La Navidad debería estar rodeada de empatía.
No de obligatoriedad.
De cosas que te salgan de dentro.
Como montar entre muchas personas una web sobre temas culturales y compartir todo lo que nos pasa por la cabeza.
No es obligatorio. Te lo pide el cuerpo.
Simplemente.
Feliz Navidad.
Las fotos son de: cris-tagupa-9ZXHUr5aCwM-unsplash, a-c-6_33ts-clfc-unsplash, ruben-mishchuk-WsJhsoaIbzI-unsplash.
Mil gracias.
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Last modified: diciembre 16, 2025






