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Llega la Navidad. Vaya, ya está aquí.

Desde el Black Friday de Amazon es Navidad en todo Occidente. Ya lo sabéis.

Venga, tratemos de volver a lo nuestro. Al cine y cómo nos regala horas, minutos y segundos.

Si tuvierais que escoger una película para esta curiosa época del año, ¿cuál sería?

Muchos nos podríamos ir a clásicos remasterizados, como ‘Qué bello es vivir‘, de Frank Capra…

Podemos seguir con algo de nostalgia con ‘Navidades blancas‘, de Michael Curtiz, con Bing Crosby, su voz y sus gestos…

O con algunos clásicos menos clásicos, algo más modernos, como ‘Los fantasmas atacan al jefe‘ de Richard Donner o ‘Eduardo Manostijeras‘, de Tum Burton.

Y propondremos alguna más la semana que viene, como ‘Love Actually‘, ‘Gremlins‘, ‘Solo en casa‘ o ‘El apartamento‘, muy parecida a la que hemos decidido.

También os podéis reír con ‘El día de la bestia‘, de Alex de la Iglesia…

Pero hemos puesto el balance del día, llueve, la política en el mundo está a punto de desmembrarse del todo, vivimos Guerras Mundiales de ricos contra pobres y la tortura cultural es amplia y variada, para que nadie se quede fuera.

Pero se pueden hacer cosas. Y nos apetece ver ‘Plácido‘, de Luis García Berlanga, charlar diez minutos sobre ella, reírnos con normalidad y volver a la oficina.

Llegando 10 minutos tarde, eso sí.

Luis García Berlanga y Rafael Azcona trabajaron por primera vez juntos en esta gozada que todos tenemos en la memoria.

Plácido, de 1961.

64 años tiene la película.

A punto de jubilarse.

Ya sabéis que nos encanta contaros de qué tratan las pelis, y lo solemos hacer con ayuda de FilmAffinity:

En una pequeña ciudad provinciana, a unas burguesas ociosas se les ocurre la idea de organizar una campaña navideña cuyo lema es: “Siente a un pobre a su mesa”. Se trata de que los más necesitados compartan la cena de Nochebuena con familias acomodadas y disfruten del calor y el afecto que no tienen. Plácido ha sido contratado para participar con su motocarro en la cabalgata, pero surge un problema que le impide centrarse en su trabajo: ese mismo día vence la primera letra del vehículo, que es su único medio de vida.


“Siente a un pobre a su mesa”.
Una frase que podrían haber inventado David Ogilvy o Leo Burnett.

los publicistas… forma y fondo.

Más allá de lo genial que es la película, la maravilla de su ejecución y el momento espectacular en el que se crea, hay varias cosas que, al margen de regalarnos algunas curiosidades, ayudan a ver y a entender.

  • Los dos genios culturales que nos regalan la película no habían trabajado juntos nunca en el cine: Rafael Azcona y Luis García Berlanga. Si habían estado en ‘Se vende un tranvía ‘(1959), una mini película televisiva, pero esta es su primera película ‘oficial’.
  • El título original era ‘Siente un pobre a su mesa’. Como os imagináis, no les dejaron que así fuera, por lo que tuvieron que cambiarlo y dejarlo en algo sencillo y puritano: ‘Plácido’, el protagonista. Censura. (Por cierto, ¿creéis que la censura acabó en el siglo pasado? ¿No os parece que la autocensura, tras ese trabajo político, está en nuestro día a día?)
  • No hay un protagonista: hay muchos. Es una película coral, compartida, llena de pequeños detalles que aportan algo a los siguientes planos.
  • Aquel plano secuencia que se convierte en una línea de trabajo para Berlanga, un clásico que nace en esta película.
  • Su prima lejana, esa otra película en la que puedes leer apellidos cercanos: ‘Viridiana‘, de Luis Buñuel.

Berlanga nos regaló una película de absoluto disfrute para estas semanas, con un talento maravilloso, con una historia divertida, con personajes que encuentras en la escalera de tu casa y que, por supuesto, pueden hacer cosas tan grotescas como las que tienes en este artículo sobre esta peli.

El sarcasmo no lo valora todo el mundo.

Pero sólo la gente que es capaz de reírse de este tipo de cosas

Gracias a: nana-XMBzko5nq58-unsplash.

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Last modified: diciembre 19, 2025

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