Jesús Redondo
Anime / Cómic / Japón / Tokio /
¿A tus años y sigues viendo dibujos? ¡Todos los que veis Anime sois unos frikis! Sí, durante años, incluso décadas, no ha sido sencillo ser un fan irredento de la animación oriental. Por suerte, los tiempos han cambiado, el Anime está de moda y quienes éramos los bichos raros y marginados, ahora somos prescriptores de series de animación japonesa de calidad. Las vueltas que da la vida, ¿verdad?
“Todo el mundo parece que está a punto de morir, como siempre”
Chishiya, en ‘Alice in Borderland‘
La realidad es que llegados a este punto, estoy en disposición de hacerte tres recomendaciones, con la absoluta certeza de que te van a encantar. Y eso es maravilloso.
‘Alice in Borderland’ (Imawa no Kuni no Alice – 2020)

¿Imagina que estás en el centro de Tokyo y, de repente, todo el mundo desaparece y eres transportado a una versión sombría y macabra de la ciudad? Esta es la premisa de ‘Alice in Borderland’. La historia sigue a Ryohei Arisu, un joven obsesionado con los videojuegos y apático respecto a su futuro en la sociedad japonesa convencional. Junto a sus dos mejores amigos, se ve transportado misteriosamente a un Tokio desierto donde las reglas de la realidad han cambiado. No han llegado a un paraíso de libertad, sino a un purgatorio tecnológico donde la única forma de sobrevivir es participando en juegos sádicos, donde perder significa morir.
“Todo el mundo está intentando encontrar una razón para vivir. Pero tal vez el punto sea simplemente seguir adelante, incluso sin uno”.
Ryohei Arisu en ‘Alice in Borderland’
El corazón de la serie late en la crueldad de su sistema de visas. Cada jugador tiene un permiso de estancia limitado a pocos días, si el temporizador llega a cero, un láser desde el cielo termina con su vida. Para ganar días adicionales, deben arriesgarse en juegos categorizados por cartas de póker. Aquí es donde la serie brilla: no se trata solo de correr o pelear, sino de entender la psicología humana. Los juegos de ‘Corazones’, por ejemplo, están diseñados específicamente para destruir la confianza entre amigos, obligando a los participantes a traicionarse para salvarse.
Arisu, cuya única habilidad real era resolver acertijos en mundos virtuales, se ve obligado a aplicar esa lógica fría en situaciones donde la sangre es real. A medida que avanza, la serie deja de ser un simple survival para convertirse en una exploración existencial. ¿Quién organiza estos juegos? ¿Es este mundo una simulación, una alucinación colectiva o un castigo divino?
“Sobreviví porque seguí moviéndome. Incluso cuando quería morir”.
Yuzuha Usagi en ‘Alice in Borderland‘
A través de personajes como Usagi, una hábil escaladora que se convierte en el ancla emocional de Arisu, la obra cuestiona si la vida tiene valor por sí misma o si solo apreciamos nuestra existencia cuando estamos a un segundo de perderla. Es una narrativa visceral que despoja a los humanos de sus máscaras sociales para revelar su verdadera esencia bajo presión extrema.
La tienes en Netflix. Es el ejemplo perfecto de cómo el entorno puede despojar a un ser humano de su moralidad en cuestión de segundos.
‘Terror in Resonance’ (Terror en Tokio – 2014)
‘Terror in Resonance’ (Zankyou no Terror) no es la típica historia de buenos contra malos. Es un thriller político y psicológico que comienza con un acto de terrorismo impactante: una bomba destruye parte de un edificio gubernamental en Tokio. Sin embargo, los responsables no son una célula extremista extranjera, sino dos adolescentes que se hacen llamar ‘Sphinx’. Nine y Twelve, jóvenes de una inteligencia superior y un pasado envuelto en el misterio, comienzan a publicar vídeos en Internet retando a la policía con acertijos basados en la mitología clásica para revelar la ubicación de sus próximos ataques.
“Eran débiles. Por eso murieron. Nosotros también éramos débiles. Por eso no pudimos salvarlos”
Nine y Twelve, en ‘Terror in Resonance’
Lo que hace única a esta obra de Shinichirō Watanabe es que los ataques de Sphinx están diseñados para no causar víctimas mortales. Su objetivo no es el asesinato, sino atraer la atención hacia un secreto oscuro que el gobierno japonés ha intentado enterrar durante décadas. La serie utiliza el terrorismo como una metáfora del ruido necesario para romper el silencio de una sociedad que ignora a los más vulnerables. En medio de este caos se encuentra Lisa Mishima, una chica solitaria y víctima de acoso escolar que se cruza en el camino de los protagonistas, convirtiéndose en el elemento humano que conecta sus fríos planes con la realidad emocional del mundo exterior.
El antagonista, o más bien, el contrapunto ético, es el detective Kenjiro Shibazaki, un hombre brillante pero relegado al archivo policial por su integridad. El duelo de mentes entre Shibazaki y Sphinx es una partida de ajedrez intelectual que eleva la tensión en cada episodio. Visualmente cinematográfica y acompañada por una banda sonora etérea, la serie es una crítica mordaz al nacionalismo, a la experimentación humana y a las cicatrices que deja la historia.
Al final, ‘Terror in Resonance’ es un poema trágico sobre dos chicos que solo querían que el mundo supiera que alguna vez existieron, dejando un eco que resuena mucho después de que los edificios dejen de caer.
También está en Netflix, tiene 11 capítulos y te la ventilas en una tarde de manta y palomitas.
Classroom of the Elite (2017)
En la superficie, la Academia Tokyo Koudo Ikusei parece el sueño de cualquier estudiante: instalaciones de lujo, libertad total de vestimenta y una promesa de éxito laboral garantizado al graduarse. Sin embargo, ‘Classroom of the Elite’ subvierte rápidamente esta utopía escolar. El sistema se basa en la meritocracia más despiadada. Los estudiantes son divididos en clases de la A a la D según su capacidad. Mientras la Clase A goza de privilegios totales, la Clase D es tratada como residual, con estudiantes a los que el sistema considera defectuosos.
“No deberíamos molestarnos porque otros nos oculten la verdad, cuando nosotros mismos nos la ocultamos tan a menudo”
Classroom of the Elite
El protagonista, Kiyotaka Ayanokouji, entra en la Clase D. A diferencia de los protagonistas de shonen habituales, Ayanokouji es una página en blanco: aburrido, poco comunicativo y controlando deliberadamente sus calificaciones. No obstante, pronto descubres que su mediocridad es una máscara calculada. Posee una inteligencia y una capacidad de manipulación que superan a cualquier otro estudiante en la academia.
Su filosofía es simple pero aterradora: en este mundo, ganar lo es todo, y las personas no son más que herramientas que pueden ser utilizadas para alcanzar un objetivo.
La trama se desarrolla a través de exámenes especiales que ponen a prueba, no solo el conocimiento académico, sino la capacidad de negociación, el sabotaje y la formación de alianzas. Desde sobrevivir en una isla desierta hasta juegos de cartas de alta estrategia, la serie analiza cómo los individuos se corrompen o se fortalecen cuando se les asigna un valor numérico.
Acompañado por Suzune Horikita, una chica brillante pero asocial que busca desesperadamente llegar a la Clase A, Ayanokouji orquesta victorias desde las sombras, moviendo los hilos de sus compañeros y enemigos sin que nadie note su influencia. Es un estudio fascinante sobre la jerarquía social, el darwinismo educativo y la oscuridad que se esconde detrás de una mirada impasible.
Después de estas tres recomendaciones… ¿por cuál vas a empezar?
Gracias a las fotos de cada una de las series.
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Last modified: mayo 4, 2026






