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Hace relativamente poco tiempo nos cambiamos de casa. Algo increíble, en esta época de desmanes e impertinencias políticas en las que el simple hecho de tener un sitio para dormir cada día parece cada vez más algo complejo e insólito, con todos los motivos demográficos que puedan ponerle al tema.

Todos necesitamos un lugar.

Sin más.

El caso es que, como sabéis, las mudanzas son algo que decidió ponernos algún Dios encima de la mesa para recordarnos lo pequeños que somos.

Son horribles.

Con dos únicas líneas agradables para el ser humano: terminarlas, las mudanzas, y encontrar cosas inesperadas que estaban en alguna zona a la que no solías acceder.

Muchas aventuras. Incluso en una mudanza.

Y, de ese lugar, aparecieron mis tebeos. Uno de mis abuelos era portero en una casa. Y uno de los vecinos de aquella finca guardaba los libros y comics que ya no quería, o que no le entraban. Y así llegaron Mortadelo y Filemón. Y Zipi y Zape. Y 13, Rue del percebe. Y muchos más.

Periodista. Sin amor. Con amigos curiosos. Con amigos de otros países que comienzan trabajando para él…
Todo un personaje.

es curioso leer a tintín siendo adulto

Desde entonces, soy mucho de tebeos.

Hay tres cómics sobre los que puedo decir que he leído y tengo todo lo que se ha hecho sobre ellos: Astérix y Obélix, Mortadelo y Filemón y Tintín.

Tenemos en casa otros muchos que hemos ido comprando a lo largo de nuestra vida: muchos de Marvel, casi todos los de Calvin y Hobbes, Blacksad, lo que nos ha regalado Craig Thompson

En casa hay mucho para elegir… Pero ya sabéis: si tuviera que llevarme a una isla desierta un cómic, ja, ¿qué llevaría?

Y me sale Tintín. Siempre.

Ya sabéis de qué va la historia. Al margen, la parte técnica. Con varios motivos originales: el tipo de dibujo, esa línea clara y académica que inventó G. Remi (su ligne claire, decía mi profesora de francés), la facilidad de entender la valentía del protagonista, lo genial del resto de los personajes (con la maravilla absoluta que nos regala con el Capitan Haddock) o ser capaz de meter líneas diferentes para ser interpretadas por un chaval de 10 años o, de manera distinta, un abuelo de, ejem, 45.

“¡Aquí Tintín! ¡Reportero del Vingtième Siècle!”

En 2026 harán 80 años que salió el primer número de Tintín en Le Petit Vingtième, que apareció en los quioscos belgas en septiembre de 1946.

No sabría decirte cuáles son las historias que más me han enamorado. Las que comenzaron haciéndonos pensar de chavales que Hergé era un autor pronazi, como ‘Tintín en el Congo‘ o ‘Tintín en América‘, las que se convirtieron en clásicas al día siguiente, como ‘Tintín en el Tíbet o ‘El secreto del Unicornio‘ y ‘El tesoro de Rackham el rojo‘, o las que nos ayudaron a entender lo que el autor era realmente -como ‘El cetro de Ottokar‘, de 1938- radicalmente antifascista, con un malo por nombre Müsstler, mitad Mussolinni – mitad Hitler.

También es gozosa ‘Tintín y los pícaros‘, donde están el General Tapioca, el General Alcázar y las píldoras anti – alcohol que inventa el profesor Tornasol.

Tengo tantas noches leyendo Tintín, hay tantos descensos posteriores, hay tantas conversaciones con amigos fans del belga… Por eso leer es gozoso.

Una de las primeras cosas que hice en el cambio de casa, el que os comentaba al comienzo, fue organizar los libros y los comics.

Y estoy volviendo a leerlos.

Y he empezado, no sé por qué, por ‘Tintín en La isla negra‘, donde aparece el doctor J.W. Müller, que en este caso está falsificando monedas. Ya le verás unas cuantas veces más. Un malo malísimo pre II Guerra Mundial.

Como los que tenemos cada día.

En cada hoja del periódico.

Disculpad. Ya no hay hojas.

Ni periódicos.

Otro día nos ponemos con Mortadelo.

Las fotos son de: johan-mouchet-JRdBL0MJlIA-unsplash (1), PalleHuld, lisa-marie-theck-SLRZOWbdAoc-unsplash, dmitry-novikov-D6OWQUvzu_8-unsplash. Gracias a todos!

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Last modified: diciembre 10, 2025

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