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Simpathy

Por qué sigo bailando con el Diablo

ZonaCultura

The Rolling Stones / Simpathy for the Devil / Rock and Roll / Mick Jagger / Keith Richards

Me dio algo de miedo, cuando era pequeño. Yo era más de escuchar ‘Let it Be’. Y hay canciones que se escuchan y canciones que además se entienden.

Y sobre este tema, unas cuantas. Y algunas incluso adorables.

AC/DC nos lo ha contado en ese divertido Highway to Hell, quizás uno de esos himnos definitivos sobre la vida salvaje. ¿Otro que seguro recuerdas? Black Sabbath y su N.I.B., una curiosa canción de amor cantada desde la perspectiva de Lucifer, quien intenta seducir a una mujer.

Pero no. Vamos a lo mejor.

Al paso siguiente.

Sympathy for the Devil” pertenece a una categoría aparte: es una posesión. No es solo el punto álgido de los Rolling Stones; es, posiblemente, el momento en que el rock decidió dejar de ser música para adolescentes y se convirtió en literatura.

Lo fascinante de esta obra de arte es que no nació como un himno satánico, sino como una pieza de narrativa social. Inspirado por la novela ‘El Maestro y Margarita‘ de Mijaíl Bulgákov (un regalo de Marianne Faithfull a Mick Jagger), Jagger no buscaba invocar a un demonio de cuernos y rabo. Buscaba personificar el mal histórico: ese que estuvo presente en la crucifixión, en las guerras de religión y en el asesinato de los Kennedy.

“En la letra, Mick Jagger interpreta a un misterioso personaje que se resiste a dar su nombre y que reclama ser la principal fuerza motora que está detrás de todos los actos de maldad que han tenido lugar a lo largo de la historia de la humanidad, citando sucesos como la crucifixión de Jesús, el asesinato de la familia Romanov durante la Revolución Rusa, la Segunda Guerra Mundial o el asesinato de Robert y John F. Kennedy “.

Musicalmente, la banda hizo algo brillante: la transformaron de una balada folk en un vals tribal. Esa percusión incesante, casi con la certeza de estar escuchando a un clan, esos “woo-woo” que parecen gritos de una selva urbana, fueron una decisión consciente para alejarla del blues tradicional y acercarla a algo más primitivo y, a la vez, vanguardista.

Por qué es una obra de arte (y por qué es moderna)

La canción es una obra de arte porque te hace cómplice. Desde la primera frase, Jagger te pide cortesía, te pide que adivines su nombre.

No te está asustando; te está seduciendo.

Y es moderna porque no ha envejecido un solo día: el concepto de que el mal no es una figura externa, sino algo que vive en la indiferencia y en el “quién mató a quién”, sigue siendo la crítica social más afilada que se ha escrito nunca.

Estéticamente, es impecable. El piano de Nicky Hopkins galopa mientras la guitarra de Keith Richards entra como un latigazo, corta y sucia. No necesita grandes orquestaciones; necesita actitud.

“Lo grabamos en Londres y yo me había instalado en una casa alquilada, en Chester Square. Estaba viviendo con Marianne Faithfull. ¿Todavía estaba con ella? Sí. Y estaba escribiendo un montón, leyendo mucho”.

mick jagger

Cada vez que suena el primer golpe de conga, siento una especie de liberación prohibida. Hay una elegancia oscura en el ritmo que te obliga a mover los pies mientras la letra te envueve el estómago. Es la sensación de caminar por el borde de un precipicio: da miedo, pero la vista es demasiado buena como para alejarse.

“Sympathy for the Devil” me hace sentir que el rock es capaz de ser inteligente sin dejar de ser visceral. Me recuerda que el arte no siempre tiene que ser “bueno” o “moral”; a veces, el arte tiene que ser un espejo que nos devuelva una imagen que no queremos ver, pero con un ritmo tan endiablado que no podamos dejar de bailar.

Lo intentaron, pero no lo consiguieron.

Al final, como dice Jagger, si me encuentras, ten algo de cortesía y algo de buen gusto. Porque esta canción no habla sobre el diablo; o si.

También sobre nosotros.

Las dos fotos son de Wikipedia. Gracias!

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Last modified: abril 5, 2026

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