Javier del Pozo Esquide

Dia 1, Atapuerca, para el siguiente viaje

Dejando atrás Lerma y seguimos dirección a Burgos, para llegar a nuestro destino: Santo Domingo de la Calzada. Eso sí: Atapuerca está en camino y llama la atención, pese a una vana pretensión: era lunes y tanto las excavaciones como el museo están cerrados, así que continuamos el viaje sin parar.

En La Rioja, poco a poco, el paisaje va cambiando. Se empiezan a ver viñedos, intercalados con fincas de labranza, pero como todo está cosechado y las cepas tienen las hojas con los colores del otoño, el aspecto del campo sigue siendo poco atractivo.

Dia 1, Santo Domingo de la Calzada:

Por fin hemos llegado a Santo Domingo de la Calzada. El casco antiguo está muy cerca de donde hemos aparcado. He acertado. Rápidamente hemos encontrado la calle Mayor y la recorremos dirigiéndonos hacia donde se ve la Catedral y el campanario que, según el plano de Google maps, están junto al Parador.

Por el camino vamos admirando las casonas y palacios que configuran dicha calle y que ahora, abandonados la mayoría, son testigos de la decadencia de la ciudad. Pasamos por la Plaza de España, también próxima al Parador, donde se encuentra Ayuntamiento y hay un monumento en una pequeña parcela ajardinada, que recuerda un milagro del Santo: talar un bosque de árboles, con una “hocilla mangorrera” para conseguir el permiso para levantar un albergue para peregrinos.

Lo de “hocilla mangorrera” es literal y se refiere a una hoz pequeña, poco más grande que una navaja de afeitar. Las curiosidades de hace 500 años… que permiten que nos riamos durante un rato, viajando al pasado.

El Parador es un edificio en el que la planta baja encuentras los restos del antiguo hospital para peregrinos del Camino de Santiago y las plantas superiores, donde están las habitaciones, que son de construcción moderna.

“Santo Domingo de la Calzada,
cantó la gallina después de asada”.

refrán popular

Lo primero que fuimos a ver fue la Catedral, al lado del Parador, separados por la calle Mayor y que, junto al campanario de la Catedral y una ermita, conforman una pequeña plaza que es uno de los conjuntos monumentales más importantes de Santo Domingo de la Calzada.

La Catedral se empezó a edificar en el siglo XI y se tardaron varios siglos en acabarla. Dada la duración de su edificación, en ella se mezclan los estilos románico, gótico y barroco. Tiene la particularidad de que en su interior hay un gallinero. Sí: un gallinero. Esto se debe a una bula papal que daba como cierta la leyenda en la que un joven fue ahorcado siendo inocente y que Santo Domingo resucitó. Para convencer a los incrédulos, un gallo y una gallina asados para la comida del día, revivieron y cantaron. Una leyenda similar ya la habíamos oído en Barcelos, una ciudad de Portugal, situada en el Camino de Santiago portugués. Otra particularidad de la Catedral es la Cripta del santo, que no es del gusto de todos por estar decorada con un estilo moderno. No nos disgustó, pero ya se sabe: hay gustos para todos.

Salimos de la catedral y nos dirigimos a la Torre Exenta, el campanario, llamado así por estar al otro lado de la calle. No se adosó a la catedral por temor a que el peso provocase un derrumbe debido a que el suelo es inestable. La Torre tiene 70 metros de altura y cuenta con un campanario al que se accede por una escalera que zigzaguea por su interior. En el campanario hay varias campanas de diversos tamaños que se utilizan para dar las horas y anunciar ritos religiosos.

Hay un cartel que avisa de la prohibición de tocar las campanas. Lógico. A mi querida esposa se le antojó tocarlas. A pesar de mis esfuerzos, consiguió dar la campanada en una de ellas. Al bajar los 134 escalones de la torre, nos estaba esperando la recepcionista. Preguntó si éramos los últimos… y no dijo nada del campanazo, pero la sonrisa que nos regaló nos dio a entender que se había enterado de la travesura.

Al salir de la Torre Exenta, nos acercamos a ver la ermita de Nta. Señora de la Plaza, que está al lado. La ermita, que está levantada sobre el un antiguo oratorio y estaba llena de gente con el interior muy oscuro, con lo que no pudimos apreciarlo bien y solo estuvimos un rato. El día llegaba a su fin, así que volvimos a nuestra “base de operaciones”. Mañana sería otro día

“La Catedral tiene la particularidad de que en su interior hay un gallinero. Si: un gallinero. Esto se debe a una bula papal que daba como cierta la leyenda en la que un joven fue ahorcado siendo inocente y que Santo Domingo resucitó.

Historias, vino y campo. Tienen de todo…

Las fotos son de: bernard-wortelboer–ZyZXfdIXC8-unsplash, walter-frehner-erWor4Go0FI-unsplash, burkard-meyendriesch–UOJwVmbG5k-unsplash, thibault-lam-tran-1fK10w6YIZo-unsplash.

Mil gracias.

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Last modified: febrero 13, 2026

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