Miguel Gómez-Aleixandre
Pides un sándwich de jamón y queso en Madrid y te ponen un “mixto”. Lo haces en Barcelona y te sueltan lo que suele decir la mayoría: un “bikini”. Mismo pan, mismo queso, mismo jamón. Cambia el nombre, y con él, todo un universo de diferencias que llevamos décadas inflando como si nos fuera la vida en ello. Y eso que hay expertos que avisan: hay diferencias entre un bikini y un sándwich. Pero seguimos.

Porque sí, ni en eso nos ponemos de acuerdo. Y si no conseguimos consensuar cómo llamar a dos tristes rebanadas de pan con relleno, ¿cómo no vamos a pasarnos la vida comparándonos?
Madrid y Barcelona. Barcelona y Madrid. La eterna pareja mal avenida. Como esos amigos íntimos que se quieren, pero no pueden evitar meterse el dedo en el ojo. Que si “Barcelona es más europea”, que si “Madrid tiene más vida”, que si “vosotros tenéis playa”, que si “pero el ambientazo de Chamberí”… y así en bucle hasta el fin de los tiempos.

¿Perdiendo identidad?
Y mientras tanto, lo esencial se nos escapa: que las dos están perdiendo lo que las hacía únicas. Porque cada vez se parecen más entre sí. O peor: cada vez se parecen más a Milán, Múnich o Río de Janeiro. Las mismas tiendas, los mismos cafés bonitos, los mismos turistas haciendo cola para la misma foto. Vas por el centro de cualquiera y podrías estar en cualquier sitio. O en ninguno.
“Si no conseguimos consensuar cómo llamar a dos tristes rebanadas de pan con relleno, ¿cómo no vamos a pasarnos la vida comparándonos?”
Yo quiero a las dos. Pero si tienes veinte y pocos, vete a Madrid. Déjate atrapar por ese caos adorable, ese “no sé qué” que tiene cuando a las tres de la tarde alguien te propone una cerveza y acabas a las cuatro de la mañana bailando en un karaoke sin saber cómo. Y luego, cuando necesites aire, perspectiva y mar, múdate a Barcelona. Reconcíliate con el silencio, haz excursiones cada fin de semana y descubre que el “pa amb tomàquet” tiene más poesía que muchos discursos.
Pero, por favor, no elijas. No seas estúpido. No hay que firmar con sangre por una ciudad y despreciar a la otra. No hace falta montar trincheras. Puedes comerte un bikini en Madrid y un mixto en Barcelona, que nadie te va a multar. Aunque si lo hicieran, tampoco nos sorprendería.


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Last modified: febrero 19, 2026






