Reyes Menéndez

Es el inicio de mi película favorita, ‘MEMORIAS DE ÁFRICA’, y me da pie a recordar a mi recién perdido Robert Redford.

Y digo “mi” como si hubiera tenido siquiera la suerte de haber estado cerca de él en algún momento de mi existencia… qué más hubiera querido yo…

No, nada de eso. Pero sí que se incorporó de alguna manera a mi vida a través de la pantalla, y en particular en esta película.

No soy una de esas fans obsesionadas con sus ídolos. En absoluto.

Pero reconozco que me enamoré platónicamente del personaje que interpretaba Redford, de su pícara sonrisa, de su apuesta y varonil presencia, de su delicadeza al lavar el cabello a Meryl Steep -y quién no- o de la sensualidad que desprendían sus relatos tras una cena romántica. Vamos, ¿quién no ha fantaseado con tener una granja en África con semejante compañero al lado?

Dejando aparte mi admiración platónica, mi reflexión es otra. Supongo que a muchos de vosotros os pasa algo similar ante la noticia del fallecimiento de un personaje público que ha tenido algún tipo de relevancia para nosotros.

‘El heno removido y los primeros frutos,
el heno removido y las mieses de un campo
dicen: se fue el estío. La digital, muy alta,
esparce campanillas de púrpura en el viento,
o cuando se remonta, rozándola, una alondra
o se posa un pinzón en su tallo’

Samuel T. Coleridge, el autor de The Rime of the Ancient Mariner, el poema que casi canta robert redford en ‘memorias de áfrica’. aquí ‘el recuerdo’.

Recibes como una punzada en el corazón parecida a la que te produce la desaparición de un familiar o alguien conocido. Esa punzada fue la que me provocó la noticia del fallecimiento de Redford hace unos días, y es debido a lo que supone la pérdida de referentes en mi vida.

Sin quererlo, estos personajes te acompañan de alguna manera en distintos momentos.

Están a tu lado; no son simplemente actores de grandes películas que llegan a tu corazón a través de unas frases adecuadas y bien organizadas en un buen guión.

Ah, lo que regalan algunos guiones, ¿verdad?

No. No es sólo eso. Tu existencia está ligada a la suya, porque viven al mismo tiempo que tú, comparten tu inquietud geo política, medioambiental, las guerras, las pandemias. Todo.

Por ello, cuando se van, algo de nosotros se va con ellos.

Aunque no los conozcamos.

Robert Redford permanecerá en mi recuerdo como ese galán maduro que no envejeció que, como dijo Karen, (Meryl Streep en esa maravillosa película ),

No conocí. No me perteneció, pero existió”.

Gracias por haber formado parte de mi vida.

Descanse en paz, Mr. Redford.

“Tienes que vivir contigo mismo.

Ahí está la clave.

Si es que hay alguna”

Robert Redford.

Las fotografías son de: WikiPedia. Muchas gracias!

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Last modified: septiembre 26, 2025

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