Javier del Pozo Esquide
Todo empezó con un regalo, probablemente enviado por Santo Domingo de la Calzada, un buen tipo. De necesidad absoluta, el viaje. Teníamos el mono de recorrer el mundo entero desde hacía tiempo, por culpa de golpes, caídas y jaleos. Lo que nos pasa a todos y por lo que la mayoría echamos en falta, entre otras cosas, viajar. De tal manera, un regalo, un coche, muchas ganas y todo adelante.
Dia 1, salida:
Coche. Adelante. Camino del centro al norte. Del cocido al vino. El tramo comprendido entre Madrid y el puerto de Somosierra no me gusta… posiblemente debido a su trazado, demasiado sinuoso y con subidas y bajadas constantes.
Una vez pasado el puerto y completado el descenso hacia la llanura, aparece una tierra con aspecto yermo, desolado, producido por esa catástrofe ecológica que es la cosecha y que está a la espera de la siembra para que se produzca nuevamente el milagro de la resurrección; estamos en Castilla.
Me viene a la mente una estrofa de ‘Castilla’, de A. Machado, que dice:
‘Por la terrible estepa castellana,
antonio machado, ‘campos de castilla’
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.
Cerrado está el mesón a piedra y lodo’.
Con semejante paisaje, los kilómetros se hacen largos, no se ve más que campo con escasa vegetación y de vez en cuando alguna mancha de verdor en la lejanía, producidas por algunos árboles alineados a las orillas de algún curso de agua que en la mayoría de los casos no llega a la categoría de arroyo y que, por las fechas en que estamos, posiblemente estarán secos.
Al cabo de un rato, después de rodar muchos kilómetros por tierras castellanas, ella ve una señal al borde de la autovía, indicando un desvío para ir a Santo Domingo de Silos.
Y me dice que le gustaría ir a ver su monasterio.
A mí no me apetece desviarme de la ruta y después de rebasar la desviación, alego que ya no es posible porque no puedo dar la vuelta.
Vana escusa. Ella es de las personas que no se rinden y aprovechan cualquier oportunidad para volver a la carga. Unos kilómetros más adelante aparece otra señal que indica una desviación para ir a Lerma…y a Santo Domingo de Silos. Vuelve a la carga. Y esta vez salvo la situación aceptando ir a Lerma.

Dia 1, Lerma:
Lerma sorprende. Se trata de un pueblo que conserva, en buen estado, un casco urbano antiguo que merece la pena visitar. Es un conjunto de calles, casas, iglesias, palacios y monasterios nos retrotraen al siglo XVI (en el siglo XVI, los lunes también cerraban la mayoría de las cosas que visitar, tenedlo en cuenta).
El paseo por sus calles y plazas nos encantó.
El periplo comenzó caminando extramuros, y desde allí caminando hacia una monumental puerta de entrada, restos de la antigua muralla que circundaba la ciudad en tiempos pretéritos y que da paso al núcleo antiguo de Lerma.
Las calles son cuestas empedradas y llevan a la parte alta donde están los edificios principales, un balcón porticado desde el que se ve la vega del rio Arlanza.
“Bella es la tarde que baja
Por el rosado Occidente,
Y se apaga lentamente
Para volver a lucir”.José Zorrilla, ‘Tarde de otoño‘
También se encuentra la Plaza Mayor, una plaza porticada que dicen que es mas grande que la de Salamanca y en la que destaca un Parador Nacional que recuerda al Monasterio del Escorial. Al lado de la Plaza Mayor existe otra plaza mucho más pequeña, pero también mucho mas agradable, con un quiosco de la música y unas acogedoras terracitas donde tomar unas cervezas. De hecho es lo que hicimos, y además de las cervezas nos metimos entre pecho y espalda unos mejillones a la vinagreta y unos torreznos que nos supieron a gloria bendita.
Desandando el camino para volver al coche, nos encontramos, sentada en un pretil de piedra, frente a los altos muros de un monasterio, a una estatua de José Zorilla, escribiendo. Un poco más allá, en una calle en cuesta que lleva a la parte baja de la ciudad, se encuentra la casa en la que Zorrilla vivió durante el tiempo en el que sufrió destierro.
En los muros de la casa se han pintado las estrofas de un verso, que nos entretuvimos leyendo y que está dedicado a una señorita que, por lo visto, no le hizo ni puñetero caso. Cosas.
Dando por concluida la visita, salimos por la misma puerta por donde habíamos entrado y cogiendo el coche tomamos nuevamente la A1 para continuar con el viaje.

Algunas cosas para comenzar… Y eso que el viaje, literalmente, y charlando con Zorrilla y con algunos torreznos, ya había comenzado.
Las fotos son de: brett-jordan-tMOhD_w-PSE-unsplash, marisa-cornelsen-56AAlzOKKbg-unsplash.
Mil gracias.
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Last modified: febrero 13, 2026






