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Si eres bueno, puedes elegir. Puedes hacerte viejo, con dignidad, con un traje de Savile Row, viendo cómo se acercan las ardillas a ver qué libro estás leyendo.
Y ellos eligieron.
Recuerdo perfectamente que, cuando tenía 7-8 años, vi ‘La princesa prometida’. No recuerdo si lo que más me llamó la atención fue aquella caída en la montaña de los dos enamorados o cuando consiguen devolver a la vida al protagonista (lo siento: las películas con más de 30 años admiten spoilers y se acabó), pero entiendo perfectamente que siga siendo una de esas películas que necesito ver cada cierto tiempo. Es mi generación. Y mis películas.
Robin Wright, M. Patinkin… Verles después, en pleno siglo XXI, en series magníficas como ‘House of cards’, o ‘Homeland’, te permite entender que hay actores con talento, independientemente de que sea tomando un café o gritando una obra de Shakespeare.

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.
W. Shakespeare.
El caso es que, hablando de ‘La princesa prometida’, incluso la castellanización del guion es magnífica. Y, si me pongo a intentar entender de qué estamos hablando, lo más espectacular que me viene a la cabeza cuando pienso en esta peli es que no se ha hecho vieja. Pega. Disfruto esa hora y media cuando la veo con mis hijos, me maravilla escuchar ‘Me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir’.
Es gozoso. Ver la película hoy, escuchar a mis enanos gritar ‘Me llamo Íñigo Montoya…’
Claro que ellos también escuchan ‘Bro’. Claro que yo sigo diciendo ‘Tronco’.
Claro que la factura generacional existe.
Pero compartir algunas cosas, aquellas que a ti te ayudaron a que la salida del cine fuera lo más cercano a la felicidad, contarles a tus padres el momento en el que Indiana Jones conseguía ganar a los nazis gracias a una caja mágica de la que salían demonios, que te acojonaban, por su puesto, y que iban a darles la noche porque ibas a dormir mal…

Comentaremos algunas de esas películas por aquí. Y qué nos hicieron sentir. Íñigo Montoya fue uno de los primeros, desde luego. Pero es imposible que la generación de los 80 no recuerde ‘BIG’, ‘La Guerra de las Galaxias’ o ‘Regreso al futuro’.
Por cierto: la banda sonora que hizo Mark Knopfler es bastante curiosa, aunque se quedó tal vez un poco más vieja que la peli. Por aquí os la dejamos, junto a un recopilatorio que hizo el año pasado, donde nos vuelve a enseñar lo bien que canta Emmylou Harris con él. O sin él, vaya.
Y otra cosa. Esto que estamos comentando, con el mayor de los cariños del mundo, al respecto de que compartir temas culturales -compartir una peli puede ser el mejor o el peor momento del mundo- es algo sobre lo que ha escrito hace relativamente poco Javier Ocaña en ‘DE BLANCANIEVES A KUROSAWA‘ y subtitula con algo que permite que entiendas aún mejor lo que te cuenta: LA AVENTURA DE VER CINE CON LOS HIJOS.
Ale. Atrévete.

Las fotos son de: larissa-gies-K3OTqAEHw9o-unsplash, sam-lo-ttx_DS346Ws-unsplash.
Mil gracias.
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Last modified: diciembre 10, 2025






