Sergio Sánchez
Hace 35 años, recuerdo que me tocó leer algo de Ala Delta que aún mantengo en el despacho, y miro con cariño. Pero fue algo que sugirieron en el colegio, no algo que decidí yo.
Me acerqué con mi padre, una mañana de octubre, a la Antonio Machado, en Fernando VI donde, según me contaron, en su día hubo una sombrerería. Suena maravilloso para ir con los enanos, ¿verdad?
La librería -otro día podemos hablar de ella, sobre qué libros nos hemos ido comprando allí, qué tiempo hemos dedicado a elegir qué leer- lleva abierta más de 60 años y sigue siendo, digamos, algo especial. Habéis visto, seguro, ‘Notting Hill’. Y habéis querido ir a daros una vuelta a The Travel Book Co.

En este caso porque la película es bastante divertida y porque ir a Londres se ha convertido en pisar The Kings Arms, de ‘4 bodas y un funeral’ o Borough Mkt., de Bridget Jones.
Ya no vamos a conocer el Big Ben.
Ahora nos acercamos al Abbey Road para hacernos la foto cruzando… aunque no es algo extraño: hace 100 años, la gente que llegaba a Londres se acercaba a Bloomsbury para ver si se encontraban con Virginia Woolf, triste y un tanto apesadumbrada.
Claro.
Seguimos.
El caso es que, -a ver si soy capaz de escribir 5 frases sin hablar de tonterías-, en aquel Antonio Machado, mientras mi padre buscaba un libro de Derecho Legislativo, me puse a ver qué me llamaba la atención.
Son momentos únicos. Y esos momentos se guardan y se mejoran minuto a minuto.
Ya sabéis: hay llamadas de atención, el marketing gana a veces, que resultan geniales cuando se juntan con la suerte.
Vi la portada del libro que me llamaba la atención -tenía 1500 pesetas-, con un Michael Ende a tamaño gigante y, algo más abajo, un ‘La historia interminable’, en cursiva, con unos colores naranja y amarillo, cuando menos, curiosos.
La contraportada, literalmente al revés: con el dibujo del camino en un bosque, con una torre cristalizada al final, alrededor de dos culebras que hacen un círculo entre ellas. Un ‘La historia interminable’ gigante, y un Michael Ende, en pequeño y cursiva. La A es la B y la B es la A. Depende del día.
La novela, la primera que leí por decisión personal, por una llamada de atención, sigue siendo una las más vendidas para la gente con la edad que tenía entonces.
La novela, la primera que leí por decisión personal, por una llamada de atención, sigue siendo una las más vendidas para la gente con la edad que tenía entonces. La historia sobre la novela, por cierto, es maravillosa: la desarrolló Ende en Italia, en un pueblo curioso, Genzano, donde había vivido un grupo de artistas, como Hans Christian Andersen, tras irse de Alemania, donde no encontraba su hueco.
También recuerdo leer, después de aquel día en el que compré ‘La historia interminable’, ‘Momo’.
Michael Ende, como nos recuerdan en Wikipedia, fue hijo único de un pintor surrealista, Edgar Ende, y de la doctora Luise Bartholomä.
Su infancia estuvo marcada por el ambiente artístico y bohemio en que se movía su padre. En su juventud participó en una agrupación antinazi llamada “Frente Libre Bávaro” mientras era estudiante, pero debió suspender sus estudios para servir al ejército alemán.
Tiempo después, su familia se mudó a una zona de artistas en Múnich, lo cual sería una gran influencia para Ende más tarde, probablemente uno de los motivos por los que se tuvo que ir a Italia.


La novela que no termina
La historia es maravillosa. Y la película posterior, también. Y no es, únicamente, ciencia ficción para que los niños viajen a otros planetas. Habla de los problemas de los niños que son ‘diferentes’.
Que no terminan de encontrar su sitio.
Que añoran, aunque no les resulta sencillo, poder hablar de las cosas que les llaman la atención. Y que no saben con quién hacerlo.
Estamos en un momento en el que es más sencillo hacer un audio que un texto, tanto por la ejecución como por uso. Y estamos en el momento en el que es más sencillo que todo lo haga una IA, porque le dedicamos, aproximadamente, 20 segundos a cada cosa. Nuestros cerebros se empiezan a enfadar…
Leer, pese a que el número de libros vendidos es superior a los de años anteriores, (en el año 2024 la facturación en el mercado del libro superó los 1.200 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 9,8% respecto a los datos del año anterior.
Al respecto, el número de libros vendidos alcanzó los 77 millones de libros impresos) se está convirtiendo en una línea curiosa, culturalmente hablando. Hay mucho, y muy bueno. Pero se comenta regular. Tal vez por eso ha llegado ZonaCultura, porque nos lo ha pedido la cabeza.
Estamos en un momento en el que es más sencillo hacer un audio que un texto, tanto por la ejecución como por el uso.
Y estamos en el momento en el que es más sencillo que todo lo haga una IA, porque le dedicamos, aproximadamente, 20 segundos a cada cosa.
Nuestros cerebros se empiezan a enfadar…
Y por algo más interno también.
Lo iremos viendo con vosotros.
Si os atrevéis… Como Bastian.
Las fotos son de: aaron-burden-4eWwSxaDhe4-unsplash, hannah-grace-Los9FHOLZfo-unsplash, aida-geraeva-533jd4Ew-Ww-unsplash, janko-ferlic-sfL_QOnmy00-unsplash, henry-be-lc7xcWebECc-unsplash. Mil gracias!

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Last modified: noviembre 5, 2025






