Sandra Sánchez

Si tienes más de 30 años, lo escuchaste ayer.

Gijón —o Xixón, como la llamamos aquí al norte— es una ciudad que posee un alma vibrante, donde el eco del Cantábrico se mezcla con una agenda cultural inagotable. Es una villa que respira historia en cada rincón, pero que mira al futuro con una ambición renovada y unas ganas inmensas de seguir creciendo sin perder su esencia acogedora. Visitarla no es solo hacer turismo; es sumergirse en una forma de entender la vida donde la hospitalidad y el orgullo por lo propio van de la mano.

Así lo llevo viviendo desde hace 45 años.

Y nos hemos ido modificando la estética, la forma. No el motivo. Por ejemplo, no se puede entender esta identidad moderna sin recordar los años 90, cuando la ciudad se convirtió en la Seattle europea gracias al Xixón Sound. Mientras otros lugares se mantenían anclados en lo convencional, aquí estalló una hornada de bandas como Doctor Explosión, Nosoträsh, Pauline en la Playa o Australian Blonde, que trajeron un sonido fresco, independiente y sucio.

“En Gijón nunca nos importó demasiado lo que pasaba en el resto del mundo, preferíamos inventarnos nuestro propio mundo en los bares.”

Francisco Nixon

¿Por qué ocurrió en Gijón y no en Oviedo? Quizás porque nuestro carácter industrial siempre ha sido más permeable a las influencias exteriores, más canalla y menos rígido que el ambiente institucional de la capital. El Xixón Sound aportó una actitud y una rebeldía que consolidó a la ciudad como la cuna definitiva del indie en España.

Seguimos. Más allá de la música. En ningún otro lugar escucharás la curiosa forma de llamar a sus habitantes que es tan popular aquí: “los del culo moyao“. Por el contrario, a los de Oviedo se les llama “carbayones“, compartiendo nombre, por cierto, con uno de sus dulces más típicos.

Si visitas esta villa marinera, no puedes perderte el original Árbol de la Sidra ni dejar de hacerte la mítica foto en las Escaleras del Rock o junto a “las Letronas” mientras paseas por el puerto deportivo. Muy cerca de allí se encuentra el Cerro de Santa Catalina, donde podrás admirar el Elogio del Horizonte, la imponente escultura de Eduardo Chillida a la que los gijoneses, con su característico sentido del humor, apodan “el váter de King Kong“.

Nacho Vegas no tiene sangre; tiene salitre.

La identidad de la ciudad está ligada a sus tradiciones. Solo en la playa de San Lorenzo, cada 15 de agosto, podrás emocionarte al ver a miles de personas bailar la “Danza Prima“, vibrar con el estruendo del “Restallón” y cantar a pleno pulmón el himno popular “Gijón del alma“.

Y, por supuesto, no olvidemos el capítulo gastronómico. Solo en Gijón (y en toda Asturias) podrás disfrutar de una buena “fartura” a base de fabada, pote asturiano, cachopos y bollos preñaos. Para beber, el ritual es sagrado: unos culines de sidra y, si te atreves, aprender el arte de escanciar. Para terminar con un toque dulce, nada mejor que una tarta Gijonesa o una Charlota.

“Gijón es una ciudad que se asoma al mar para encontrarse a sí misma“.

Ángel González, un escritor de oviedo

¿Te apetece una excursión desde aquí? A tan solo una hora de la ciudad encontrarás planes fascinantes. Puedes acercarte a Covadonga para visitar la Basílica y la Cueva de la Santina (subir los 105 escalones de la promesa ya es decisión tuya). Si continúas el ascenso hasta los Lagos y tienes suerte, quizás te cruces con alguna vaca pastando junto a su ternero recién nacido.

Ese crima cálido que necesitas…

Para los más deportistas, el plan estrella es ir hasta Arriondas y lanzarse a la aventura de bajar el Sella en canoa. Si prefieres el senderismo, la ruta de la Olla de San Vicente a orillas del río Dobra es un auténtico paraíso natural. De regreso, es obligada una parada para fotografiar el icónico Puente Romano de Cangas de Onís.

Para culminar este recorrido por el oriente asturiano, os recomiendo disfrutar de un día de verano en la playa de Guadamía. Desde allí, puedes realizar una pequeña caminata para conocer los impresionantes Bufones de Pría y terminar la jornada admirando los coloridos Cubos de la Memoria en el puerto de Llanes.

¿Qué te parece? ¿Te animas a descubrirlo?

“¡Vémonos por ende!”

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Last modified: marzo 26, 2026

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