Goretti Gómez
Gastronomía / memoria / lenguaje / pollo / empanada / freixó / caldo / marisco /
Desde Navidad no he vuelto a Galicia. En menos de tres meses han cambiado demasiadas cosas. Mi abuela, que superó un cáncer de mama a los 76 años, vuelve a estar enferma. Ahora es un nódulo en el pulmón. Cuando la salud se tambalea, la distancia pesa más de lo habitual.
Y, casi sin darme cuenta, empiezo a pensar en la comida.
No en cualquier comida.
En la de casa.


Porque en Galicia la gastronomía no es solo tradición ni recetario: es una forma de cuidado. Es lenguaje. Es memoria compartida.
Desde el año pasado soy intolerante al gluten.
Pensé que eso me alejaría de muchos sabores de mi infancia.
Sin embargo, mis abuelas han hecho lo contrario: han adaptado sus mejores platos para que yo pueda seguir sentándome a la mesa sin miedo. Ese gesto, aparentemente pequeño, contiene todo lo importante.
Como veis, escribo sobre comida, pero en realidad escribo sobre cuidado. Sobre la manera silenciosa que tienen las abuelas de seguir presentes incluso cuando el cuerpo empieza a fallar.

Ojalá nos queden muchas mesas compartidas. Y si no fueran tantas como quisiéramos, que nunca nos falte lo esencial: sentarnos juntas, probar un bocado y saber que, pase lo que pase, seguimos siendo familia.
Porque mientras alguien siga preguntando si quieres repetir, habrá hogar.
Las recetas de mis abuelas: tradición que se adapta
El pollo empanado de la abuela Pacola
El pollo empanado de mi abuela Pacola siempre ha sido sinónimo de domingo. Crujiente por fuera, jugoso por dentro, sencillo y perfecto.
Ahora lo prepara con pan rallado sin gluten. Ha probado mezclas, marcas y proporciones hasta encontrar la textura adecuada. No dramatiza el esfuerzo. Solo pregunta:
—¿Así puedes comerlo, verdad?
En Galicia, el cariño suele expresarse de esa manera.

La empanada de la abuela Memé
Si hay un símbolo de la gastronomía gallega es la empanada: masa dorada, relleno generoso y recetas transmitidas sin necesidad de medidas exactas.
La de mi abuela Memé tiene equilibrio y oficio. Adaptar la harina no ha sido fácil, pero insiste hasta que la masa recupera su elasticidad. La empanada, como la familia, aprende a transformarse sin perder identidad.

Carnaval: freixós y orejas
En Carnaval, la cocina gallega se llena de freixós (filloas) y orejas. Son postres que saben a infancia, a sobremesas largas y a azúcar en los dedos.
Cuando estaba embarazada tenía antojos constantes de esos sabores. No era solo hambre. Era necesidad de raíz, de territorio, de algo reconocible que me sostuviera.
Mi padre y el sabor del mar y la tierra
Si mis abuelas representan la tradición heredada, mi padre encarna el respeto por el producto y el cuidado en el detalle.

Caldo gallego
El caldo gallego es invierno servido en un plato hondo: grelos, patatas, alubias y el punto exacto de cocción que convierte ingredientes humildes en refugio.
No es solo una receta; es la certeza de que, aunque fuera llueva, dentro hay calor.
Rape en salsa, nécoras, pulpo á feira y raxo
El rape en salsa acompaña celebraciones tranquilas.
Las nécoras saben a verano y sobremesas que se alargan.
El pulpo á feira, con su pimentón y su aceite generoso, es sinónimo de fiesta compartida.
El raxo, más sencillo, pertenece a esas comidas improvisadas que terminan siendo memorables.
Cada plato está ligado a un momento concreto. Al recordarlos, uno no piensa solo en el sabor, sino en quién estaba sentado a la mesa.

El Día de la Tortilla: tradición antes de Ramos
En mi calendario emocional hay una fecha fija: el domingo anterior al Domingo de Ramos. En muchas zonas de Galicia se celebra el Día de la Tortilla, una jornada para salir al campo y compartir comida sencilla al aire libre.
Tortilla, empanada, pan y vino. Mantas sobre la hierba y conversaciones sin prisa. Es una tradición discreta, pero profundamente arraigada: celebrar que la primavera llega y que seguimos juntos.
Morriña y memoria
La morriña no es solo echar de menos un lugar. Es echar de menos cómo te sientes en ese lugar.
Es saber que hay un caldo esperando.
Que alguien fríe orejas en Carnaval.
Que la empanada saldrá del horno, aunque haya que cambiar la harina.
Cuando la enfermedad vuelve a asomar y la distancia se impone, una entiende que la gastronomía gallega no es únicamente cultura culinaria. Es una red invisible que nos sostiene.
Es casa.
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Last modified: marzo 18, 2026






