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Erik y Luna, en el faro del tiempo (IV)

Tacho Orero

Cuentos / Niños / Aventuras / Faro / Mar

Luna preguntó a Erik: “¿qué es eso?, tráelo aquí”. Erik lo llevó a la mesa y se lo enseñó, pero antes de que lo cogiera, le dijo: “ten cuidado por favor, que es antiguo, ¡mira la fecha!”. Luna se quedó pensativa ojeando el periódico hasta que en ese momento otra persona irrumpió en la taberna.

Era un señor de aspecto mayor, con un bigote gris, gafas redondas, pequeñas y con un viejo abrigo de color marrón, usado y pasado de moda. Llevaba un maletín en la mano y rápidamente se dirigió al anciano herido.

Luna observaba al extraño que acababa de entrar y sin dejar de mirarle, le susurró a Erik en el oído: “por su aspecto, creo que es el Médico. Es curioso que venga él a ver al anciano y no que lo lleven a su consulta, o al hospital…”.

El médico, observó brevemente al anciano, seguidamente abrió su maletín, sacó unos frascos antiguos, gasas y empezó a curar la herida de la frente del anciano mientras que el resto de las personas hacían un corro frente al paciente, murmurando en esa lengua que Erik y Luna no alcanzaban a comprender.

Una vez que el médico había terminado, se dirigió al hombre del carro que los había traído y empezó a hablar con él. El hombre parecía explicarle lo ocurrido y entonces señaló a Erik, Luna y Sara que estaban sentados en una de las mesas.

El médico junto con el hombre del carro se acercó a la mesa donde estaban ellos y empezó a hablarles en la lengua que no entendían. Sara, que observaba al médico sin apenas comprender nada, preguntó en voz alta a Luna, ¿“qué dice este señor?, que no le entiendo nada…”.

El médico se quedó mirando a Sara, pareció sonreír y entonces dijo, en un perfecto castellano: “¿Y vosotros?, ¿quiénes sois?”. Luna y Erik quedaron sorprendidos de por fin encontrar alguien que hablara su lengua. Erik dijo, “me llamo Erik, estas son: Luna mi hermana y Sara, mi prima. Estamos buscando a nuestros padres, pero no los encontramos”.

El médico miró extrañado a los niños y entonces se percató de que iban vestidos de una forma rara, con unas ropas coloridas. El chico en particular parecía tener un dibujo estampado en lo que parecía una camisa, pero sin mangas… muy extraña. Entonces les preguntó: “¿dónde habéis encontrado a Matías?, ¿qué le ha pasado para darse un golpe así?

Luna, sin responder a la pregunta del médico, preguntó: ¿está bien?,¿no habría que llevarle a un hospital? El médico entonces soltó una carcajada y dijo: “¿un hospital?, el más cercano está en Santiago, tardaríamos dos días en llegar por lo menos…”.

Erik respondiendo a la pregunta del médico, dijo: “lo hemos encontrado tirado en las escaleras del Faro”.

“Claro”, “Seguramente se resbalara en la escalera y se daría en la cabeza” dijo el médico y luego añadió: “Llevo mucho tiempo diciendo que este hombre es muy mayor para ser el responsable del faro y un día u otro iba a ocurrir una desgracia…”.

Luna pareció quedarse petrificada al escuchar al médico que se había girado para atender al paciente que parecía recobrar el sentido. Erik al verla, le preguntó: “Luna, ¿Qué te pasa? “.

Luna, sin responder a su hermano, se levantó súbitamente y se dirigió al médico que estaba atendiendo al anciano y tirándole de la manga del brazo le preguntó: “Doctor, ¿me puede decir qué día es hoy?”.

El doctor la miró extrañado. ” Viernes, 17 de julio…” dijo con cierta sequedad pues tenía toda su atención centrada en su paciente, el anciano que había recuperado algo el sentido.

“Pero… ¿de qué año?, volvió a preguntar Luna insistentemente.

El doctor la miró desconcertado y le respondió: “¿cómo que de qué año?, ¡pero qué cosas raras dices niña!”, le dijo algo enfadado.

Luna repitió la pregunta, pero aún más insistente, casi rogándole: “¿qué año? Doctor…, por favor, ¡es importante!”.

Ante la insistencia de Luna el Doctor finalmente respondió con malas formas: “Pues qué año va a ser, ¡1925!

En ese momento, Luna se volvió hacia la mesa donde estaban Erik y Sara y dijo: “chicos, ¡el Faro!, ¡está apagado!”

Erik, que no entendía nada, le respondió: “¡pues claro, Luna!, lleva años apagado”.

Luna entonces, puso esa cara de determinación que algunas veces muestra y dijo: “no lo entiendes Erik: el barco, el naufragio, ¡será esta noche!, hoy es 17 de julio… ¡pero de 1925!”.

Erik se quedó sin habla, mientras que Luna se giró y fue corriendo a buscar al hombre que les había traído. Este se encontraba al lado de Matías, el anciano herido y del médico.

Luna empezó a gritar al hombre del carro diciéndole: “señor, ¡necesitamos que nos lleve de vuelta al Faro, ¡es urgente!”.

¡LA HISTORIA TERMINA LA SEMANA QUE VIENE!

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Last modified: mayo 18, 2026

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