ZonaCultura

Tapiz / Bayeux / Reino Unido / Inglaterra / Hastings / Cómic

Recuerdo que de niño mis padres, suerte la mía, consideraron útil, icónico y trascendental que me fuera durante un mes a Inglaterra a aprender inglés. A un colegio. A tomar sopa de patata y zanahoria ese mes y a que, más allá de aprender ese idioma en el que nunca terminaré de entender por qué se pronuncia de una manera o de otra, escucháramos qué es Londres, qué es conducir a la derecha y dónde está Hastings. Y allí estuve. En Hastings.

Pues ahora imagina que eres un monje del siglo XI. No hay Instagram, no hay televisión, no hay ni papel en cantidades razonables. Tu jefe —el obispo Odón, hermanastro del mismísimo Guillermo el Conquistador— te manda una paloma con un mensaje y te dice: “Oye, necesito que cuentes la batalla de Hastings. Que quede bonito. Para la catedral“.

Y no me da ni las gracias…

¿Qué haces? Pues coges aguja e hilo, un trozo de lino de 70 metros, y te pones a bordar. Escena a escena. Con caballos, barcos, soldados con lanzas, un cometa en el cielo, cadáveres en los márgenes del bordado (los márgenes son lo mejor, por cierto: mientras abajo se libra la batalla épica, arriba pululan animales fabulosos).

El resultado es algo que, sin pretenderlo, inventó el cómic.

Porque eso es lo que es el Tapiz de Bayeux: el primer tebeo de la historia. Un relato visual, secuencial, con “viñetas” que se suceden de izquierda a derecha, con texto latino encima y caos narrativo debajo.

Lo que hubiera hecho Stan Lee, pero en 1077 y con lana de colores.

Lo que no te cuentan de Guillermo

La historia oficial del tapiz es la de los vencedores: Guillermo el Grande, el Legítimo, el Elegido. Harold el Sajón es el traidor que robó el trono y merece su flecha en el ojo (o quizás no fue en el ojo, los historiadores llevan siglos discutiendo qué figura del tapiz es Harold en el momento de morir, lo cual ya dice mucho de la fiabilidad del arte como noticiario).

Pero hay algo fascinante en la obra: el tapiz contiene informaciones sobre detalles previos a la invasión de Inglaterra que no se pueden encontrar en ningún texto de la época. Es decir, es una fuente histórica única. Y al mismo tiempo es propaganda pura. Las dos cosas a la vez. Como un documental de Netflix, vaya.

Otra cosa que también es notable: estuvo a punto de no llegar hasta nosotros. Al ser considerado propiedad de la iglesia, la Revolución Francesa no fue una buena noticia para el tapiz. Estuvo a punto de ser convertido en trapos para cubrir los vagones del ejército, pero un capitán de la guardia nacional lo salvó. Un capitán anónimo que no sabía historia del arte pero que tuvo buen ojo. O buen gusto. O simplemente tenía ya suficientes trapos.

¿No hay alguna vez en la que hayas pensado guardar algo antes de que llegue Donald Trump y se pierda?

Y luego llegó Napoleón, que lo mandó traer a París como pieza de propaganda mientras planeaba invadir Inglaterra (otra vez). El tapiz narra una invasión exitosa de Inglaterra. Napoleón quería invadir Inglaterra. El paralelismo era demasiado tentador. No funcionó.

La gran pregunta que nadie se hace

¿Quién lo hizo realmente?

Se llama “Tapiz de la Reina Matilde” porque la tradición decía que fue Matilde de Flandes, esposa de Guillermo, quien lo bordó con sus propias manos mientras esperaba noticias de la guerra. Una historia preciosa. Completamente inventada, según los historiadores modernos. Según otra versión, fue el obispo Odón quien lo ordenó tejer.

Pero lo que nadie dice en voz alta es lo más interesante: lo bordaron mujeres. Probablemente bordadoras anónimas en Inglaterra, con una técnica extraordinaria. El tapiz es un monumento a los vencedores normandos, ejecutado por las manos de las vencidas sajonas. Hay algo profundamente irónico —y hermoso y perturbador— en eso.

Aquí llegan los Simpson, siglos después

Año 2008. Temporada 19. Episodio “E Pluribus Wiggum”, en el que Springfield decide hacer presidente a Ralph Wiggum, el niño más tonto de la clase, porque todos los candidatos reales son insufribles (que nadie haga comentarios políticos… aún).

El gag de ese episodio cuenta una historia a través de imágenes en un pergamino de estilo medieval: el clan Flanders captura el sofá de los Simpson, y el clan Simpson cruza las aguas para luchar contra los Flanders y recuperarlo. La familia descansa triunfante en su sofá mientras Ned Flanders yace desmembrado en el suelo frente a ellos.

Es decir: los guionistas cogieron la conquista normanda de Inglaterra —invasión, traición, batalla campal, muerte del rey enemigo— y la redujeron a su esencia más pura: una pelea de vecinos por un sofá.

Y funciona perfectamente. Porque el Tapiz de Bayeux, en el fondo, también trata de eso. De poder, de territorio, de quién tiene derecho a sentarse dónde. Guillermo quería el trono de Inglaterra como los Simpson quieren su sofá: con una ferocidad desproporcionada respecto al objeto en disputa.

Hasta los créditos de “Creado por Matt Groening” aparecen bordados en estilo medieval. El gag dura 35 segundos. Tardaron casi mil años en bordarlo.

Lo que el tapiz sugiere, más allá de la historia

Hay algo en el Tapiz de Bayeux que lo hace inagotable como fuente de inspiración: es un objeto que no debería existir.

No debería haber sobrevivido a la Revolución. No debería haber sobrevivido a los incendios de la catedral. No debería haber sobrevivido a los nazis —que lo estudiaron con obsesión durante la Segunda Guerra Mundial buscando en él legitimidad para la ocupación de Francia, porque los nazis lo hacían todo mal incluyendo la iconografía histórica.

Y sin embargo ahí está, en una sala de Bayeux, con colas de 400.000 visitantes al año, sin que te dejen sacar fotos, contándonos que hace mil años unos tipos cruzaron el Canal de la Mancha y le cambiaron la cara a Europa.

Lo que sugiere, en el fondo, es que contar historias con imágenes es un impulso tan humano que sobrevive a todo.

Olé.

A las guerras, a las revoluciones, a Napoleón, a los nazis y a la mercadotecnia de uno de esos sitios donde venden cosas chinas, y donde puedes comprar hoy mismo una versión del tapiz que pone: “Tu trasero es históricamente grueso”.

El círculo se cierra.

Las fotos son de caoCultura (https://caocultura.com/tapiz-bayeux-comic-del-siglo-xi/) y de Gemini, que nos ha hecho una especie de comic bastante curioso. ¡Gracias!

Visited 22 times, 1 visit(s) today

Last modified: abril 9, 2026

Close