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Sabéis que hace unos meses salió al mundo una de las últimas películas que se ha hecho sobre la vida de Bob Dylan, un tipo simplemente espectacular, distinto y lleno de ganas de tener su sitio, tanto musical como social. Algo más, incluso… Una atmósfera única, la suya.
Algo que parece que ha conseguido con sólo dos ejemplos, aunque probablemente tengan que ver con que estaba en grandísimos momentos profesionales: el cambio espectacular de estilo musical, de lo que trata la película que comentamos, ‘A complete Unknown’; y su curiosa relación con el Nobel de Literatura que le otorgaron en 2016, que no recogió, y que pidió el año siguiente con una serie de obligatoriedades para el gobierno Sueco. 51 años años desde la primera hasta la segunda…
Pudo ser una estrategia de marketing, lo del tema del Nobel, o simplemente uno de esos momentos históricos en los que un entorno cultural, o uno de sus actores, decide tener más importancia que otro. Sin más. Dylan es un personaje tan sumamente importante que da un tanto lo mismo.
Pero más allá del Nobel, su forma de contar cosas es única.
Simplemente pensar sobre lo que nos quiere trasladar es increíble.
Leed estas frases:
‘Ah you never turned around to see the frowns
On the jugglers and the clowns
when they all did
tricks for you
You never understood that it ain’t no good
You shouldn’t let other people get your kicks for you‘.
El momento que cuenta la película, que nos ha sugerido que vayamos a este artículo, es estupendo. Ese instante de ‘Like a Rollling Stone’ queda en la memoria, para los que tengáis memoria suficiente.
Y leed, también, lo que comentó después de aquel Newport Folk Festival del año 65, donde decidió cambiar la historial de la música, como se trata en la película:
“Eso fue en Newport. Bueno, hice esta locura, no sabía lo que iba a suceder, pero sin duda me abuchearon. Te lo puedo decir. Podías oírlo por todo el lugar… Quiero decir, deben de ser bastante ricos para poder ir a un lugar y abuchearte. No podría permitírmelo si estuviera en mis zapatos”.


Nuestro pequeño punto de vista
¿Dylan? Tiene tantas canciones…
y conozco tan pocas…
Nuestro santo país
Hemos preguntado, entre aquellos amigos, compañeros y licitadores de competencias musicales, qué canciones consideran las más concluyentes en la vida de Dylan.
Se ha votado.
Como se hizo en la revista Rolling Stone, donde se preguntó a periodistas y a personajes destacados del mundo de la música, aquí hemos tirado por nuestros colaboradores para ver las que consideran las mejores canciones de Dylan.
Aquí tenéis.
Número 5:
‘Hurricane’, del disco ‘Desire’, de 1976.
Una canción de más de 8 minutos, que habla de la historia de Rubin Hurricane Carter, un boxeador que fue acusado, junto a otro hombre llamado John Artis, de un triple asesinato ocurrido en el Lafayette Grill en 1966. Escribió un libro, Carter, The Sixteenth Round (El decimosexto asalto), y Dylan decidió, tras la cobertura periodística y social que había llegado, no sólo hacer una gran canción, sino empezar a hacer conciertos, homenajes… La canción la recuerdas.
Seguro.
Número 4:
‘Like a Rolling Stone’, del álbum ‘Highway 61 Revisited’, del año 1965.
Un tema maravilloso, diferenciador, curioso y determinante para la historia de la música, que forma parte la leyenda no sólo por su talento, sino por lo que sucedió un año después, el 17 de mayo de 1966, en el Free Trade Hall de Manchester.
Dylan empezó a tocar el tema, con su grupo, y escuchó: “Judas!”.
Comenzó con los acordes de ‘Like a Rolling Stone’, se giró, contestó: “I don’t believe you” (No te creo).
Dio un paso atrás.
Miró a su grupo.
Volvió al micro: “You’re a liar” (Eres una mentirosa).
Se dio la vuelta.
Miró al grupo una segunda vez y les gritó: “ Play it fucking loud”. (Toquemos jodidamente alto!).
En esa lista sobre la mejor canción de la historia del rock-pop, de la revista Rolling Stone, que ya hemos comentado, tras una votación de colaboradores y periodistas, salió como número 1….. ‘Like a Rolling Stone’.
No deja de ser gracioso que salga, en la revista Rolling Stone, la canción ‘Like a Rolling Stone’ como número 1, y ‘(I Can’t Get No) Satisfaction’, de The Rolling Stones, el grupo, como número 2. Después, ‘Imagine’, de John Lennon, en el número 3.
Aquí tenéis ese video maravilloso que se usó en ‘No direction home’, de Martin Scorsese:
Número 3:
‘I want you’, del álbum Blonde on Blonde, editado el 16 de mayo de 1966.
El segundo disco que hizo Dylan (sobre 3, así consideró él) tiene cosas maravillosas, como ‘Rainy Day Women #12&35′, ‘Visions of Johana’ o ‘Stuck Inside of Mobile With the Memphis Blues Again’, la que en nuestro santo país todos recordamos gracias a la versión de Kiko Veneno en uno de los ejemplos más geniales de lo que el andaluz nacido en Gerona ha sido capaz de regalarnos.
‘I want you’ es una canción preciosa que viene a contar algo efímero, pero eterno a la vez: no me importa que el mundo se acabe, me da igual que la gente no me entienda, no es importante que pierda lo que soy.
Lo importante es que te amo.
O incluso, lo importante es que me pones.
Si. Eso también lo quería decir.
Número 2:
‘The times they are a-changin’, del álbum The times they are a-changin, editado el año 1964.
Por lo visto un amigo suyo, Tony Glover, se acercó a verle en el apartamento de Manhattan donde vivía en 1963 y le escuchó cantando una parte de esta canción.
No le gustó, porque había frases que abrían puertas a la parte política:
‘Come senators, congressmen
Please heed the call
Don’t stand in the doorway
Don’t block up the hall‘
Dylan le dijo que era la factura que tenía que pagar en aquel momento para que le entendiera todo el mundo. Y, por lo visto, lo consiguió, aunque él mismo quiso dejarlo claro un par de años después: “No puedo decir que los adultos no entienden a los jóvenes como se puede decir que los peces grandes no entienden a los peces pequeños. The Times They are a-Changin’ no es una declaración … Es un sentimiento”.
Número 1:
‘Blowing in the Wind’, del álbum The Freewheelin’ Bob Dylan, del año 1963.
Según la revista Rolling Stone y su votación de hace unos años, esta canción de Dylan sería la número 14 de la historia. Tal vez podríamos decir, con literalidad, que es su canción más conocida y más usada, incluso, por otros músicos (desde Joan Baez, claro, hasta Etta James).
En la película casi dejan intuir que la presencia de Joan Baez en aquel momento fue determinante para que la canción saliera adelante… A saber.
La realidad es que conseguir un himno generacional, más allá de que se haya convertido en otra cosa, es un talento que pocos tienen…
Y como decíamos, claro, hay tantas versiones como lágrimas de lluvia. La de Sam Cooke es curiosa…
Gracias a los colaboradores… Gracias a ustedes. Gracias a Dylan.
También se ha votado por las siguientes canciones…
Masters of war
A Hard Rain’s gonna fall
All along the Whatchtower
Girl from the NorthCountry, con Johnny Cash
The man in me
Knockin’ on Heavens Door
Y aquellas versiones que siempre nos llaman la atención…
Mr Tambourine Man, por The Byrds
Blowin’ in the wind, por Cecilia
The times they are a changin’, por Nina Simone
Knockin’ on Heaven’s Door, por Guns N’ Roses
Mr Tambourine Man, por Stevie Wonder
My Back Pages, por The Hollies
Las fotos son de: brett-jordan-hlQwEKy_d8I-unsplash, chris-boland-4AyhMvR8ciA-unsplash y Wikipedia. Muchas gracias!
Las fotografías son de: vlah-dumitru-FvmwloIbCeQ-unsplash, nathan-anderson-L95xDkSSuWw-unsplash, cederic-vandenberghe-21DP3hytVHw-unsplash. Muchas gracias!
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Last modified: agosto 24, 2025






