Aida Ruano
Empecé El club de los mentirosos sin saber nada más allá de que eran unas memorias; tenía el título apuntado en una lista siempre creciente de libros recomendados por personas de las que me fío y no recordaba muy bien los argumentos con que me habían persuadido de que era una lectura para mí.
No hizo falta: a las pocas páginas, ya estaba completamente enganchada a la voz de Mary Karr, que es ágil, ingeniosa, visual y plagada de hallazgos brillantes, que te empuja sin esfuerzo al Texas de los años 60 y al peculiar día a día de su familia.
Las más de quinientas páginas de la edición, realizada en colaboración por dos de las editoriales independientes españolas más interesantes del panorama actual (Periférica y Errata Naturae), que me habían hecho dudar un poco cuando por fin calibré las dimensiones del tomo en mi biblioteca de confianza, se fueron volando entre trayectos de transporte público, tardes de sofá y ratos de piscina.

El título, en una inteligente maniobra, alude a la vez a la variopinta pandilla del padre de Karr en su triste poblacho tejano, que se reúnen para beber y contar historias más o menos basadas en hechos reales, y a la propia familia de la narradora, que se escuda en secretos, verdades a medias y leyendas para mantener su peculiar equilibrio; quizá sea incluso extrapolable a la sociedad entera en la que se mueven, poco inclinada a expresar la verdad.
“A las pocas páginas, ya estaba completamente enganchada a la voz de Mary Karr, que es ágil, ingeniosa, visual y plagada de hallazgos brillantes, que te empuja sin esfuerzo al Texas de los años 60 y al peculiar día a día de su familia”
aida ruano
Frente a ellos, la Karr adulta está resuelta a contarlo todo, llegando a delimitar los momentos en que un recuerdo determinado se desvanece, precisa y minuciosa, pasando con gran habilidad de escenas tan desternillantes como el momento en que ataca a un inocente señor dormido con una muñeca Barbie a otras cuyo contenido es desolador.
Porque, no nos equivoquemos, el libro repasa los avatares de dos hermanas que, desde muy pequeñas, se ven abocadas a lidiar con la realidad de tener unos padres alcohólicos (su madre, además, siempre basculando en una precaria salud mental), viven en un pueblo deprimido y deprimente y tienen que salir prácticamente solas de situaciones límite.

Contiene, de hecho, unas pocas escenas durísimas. Pero la pluma de Karr siempre parece capaz de un equilibrio perfecto, en una narración en la que siempre transpira su capacidad para ajustar cuentas con el pasado a la vez que sigue adelante.
No creo que haya un solo lector que pueda calificar esta novela de deprimente: al contrario, es luminosa, llena de amor por la vida y por sus familiares, siempre interesante, divertidísima en ocasiones, emocionante en la justa medida.
Mary Karr consigue hacer que lo difícil parezca fácil, logrando un ritmo y un equilibrio que parecen cosa de magia. El complejo retrato humano que emerge de la lectura, sobre todo en lo que se refiere a sus progenitores y a la niña que fue, es tan redondo como fascinante: es imposible cansarte de acompañar a esta familia, incluso cuando sientes ganas de zarandear a alguno de sus miembros.

“Es una novela luminosa, llena de amor por la vida y por sus familiares, siempre interesante, divertida en ocasiones, emocionante en la justa medida”
Un lirismo inesperado hace acto de presencia aquí y allá (el largo retorno de las dos hermanas a la casa de su padre, una condensada y hermosa odisea de aviones, aeropuertos y hangares; el viaje en coche, ya de anochecida, con su madre al lado, ambas liberadas de un pesado secreto), como luciérnagas al borde de la carretera; hay muchos momentos de este libro que, semanas después de haberlo leído, aún perduran en mi memoria con todo su horror y toda su belleza.
No me ha extrañado descubrir que estas memorias hayan fidelizado a una enorme masa de devotos, ni que hayan inaugurado una serie de libros con un similar enfoque confesional, de hurgar en el pasado para soltar lastre y cerrar heridas para el futuro.
Personalmente, me muero de ganas de seguir leyendo y conociendo a Mary Karr y planeo recomendar El club de los mentirosos a diestro y siniestro, porque espero que todos los que me hagan caso lleguen a quererla tanto como yo la quiero ahora.
"No me ha extrañado descubrir que estas memorias hayan fidelizado a una enorme masa de devotos, ni que hayan inaugurado una serie de libros con un similar enfoque confesional, de hurgar en el pasado para soltar lastre y cerrar heridas para el futuro".
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Last modified: febrero 13, 2026






