María Álvarez

Cuando pienso en pintura y me pregunto qué elegir… En caso de tener que hacerlo, tal vez mi pintor preferido sea David Hockney. Me encanta. Y no es únicamente un pintor, un gran pintor. Ha hecho casi de todo: Le he visto mucho, en distintos sitios. He leído lo que he podido sobre él y es una mezcla de sí mismo con Van Gogh. Van Gogh ha significado mucho para él, y yo me atrevo a llamarle ‘el Van Gogh moderno’.

Hace unos años hizo un trabajo documental muy interesante, ‘Los colores de la música’, donde explora sus diseños escénicos y momentos clave de su trabajo, mostrando cómo la música y el color se entrelazan en su obra. 

Si tuviese que ponerle una denominación a este pintor, hay una época en la que vivió en California y se pone a pintar cuadros sobre piscinas. Esas típicas casas californianas de los años 60, pisos con piscina, con una única persona haciendo algo. El paso siguiente a E. Hopper, me atrevo a decir.

Me encantan esos cuadros; me encantan también los retratos de sus amigos, que ha ido haciendo a lo largo del tiempo, y me encanta porque a mí me gustan mucho la pintura y el arte donde se ve lo cotidiano, la cotidianeidad, lo que es la vida, el paso, cómo puedes ir viendo cómo la sociedad ha ido cambiando. Por eso me encanta Hockney, aparte por su parte artística de manera literal.

https://www.instagram.com/davidhockneyofficial/

Y vi una exposición sobre él en Bilbao, en el Guggenheim, hace 6 o 7 años, donde habían traído los retratos que había hecho sobre gente conocida y amigos suyos. Estaban todos reflejados desde la misma postura, sentados en una silla. Espectacular.

“Esas típicas casas californianas de los años 60, pisos con piscina, con una única persona haciendo algo. Son suyas”.

Tanto me gusta que ahora estoy pensando en irme el 11 de julio a París yo, a ir a la mejor exposición de Hockney que se ha hecho nunca en la historia, con más de 400 obras, en la Louis Vuitton Foundation. Quiero ir a verla. Y me voy a ir yo sola. Y me voy a ir a la exposición porque es que me encanta sentarme y verlo allí.

Tengo un gran recuerdo también de París, cuando me fui al Museo Orangerie a ver los Nenúfares de Monet, con esos cuadros tan enormes, de tantos metros, en donde solamente estaba el cuadro, una sala con el cuadro y el banco en el medio, y te ponías a mirarlo… y tenías arriba una claraboya abierta desde la que entraba la luz… Y esa unión de la luminiscencia que entraba por el techo, esa expresión pictórica de ese cuadro… Estar sentada allí fue una algo que siempre recordaré.

Os seguimos contando.

Si os atrevéis, leed de nuevo el artículo escuchando esto:

Buen día!

Las fotos son de: Instagram de David Hockney (https://www.instagram.com/davidhockneyofficial/) o del Guggenheim de Bilbao. La relativa a Monet, de https://www.musee-orangerie.fr/es.

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Last modified: febrero 16, 2026

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