Sergio Sánchez

Un londinense y un irlandés se encuentran en un bar…

40 años vivió Brendan Beham. 41, por aquello de ser exactos. En esas 4 décadas fue capaz de varias cosas interesantes y curiosas que tuvieron mucho que ver con su talento, su lugar de origen y la educación que recibió, pese a nacer en Dublín en una familia trabajadora con muy poco poder económico.

Una de esas familias que Donald Trump adora y a las que ayuda. En todo.

En fin. Nobel de la Paz.

Bruto, exagerado, rudo, tosco, grosero.
Divertido, jovial, festivo, agudo, vivo.
Único.

así nos lo contaba beham.

El caso es que Brendan Behan consiguió, gracias a su familia y a su entorno, tener un aspecto cultural tremendamente curioso.

Un ejemplo sobre el motivo por el que nos llama la atención: Michael Collins, al que recordáis por la película que hizo Neil Jordan, iba a su casa a leer por las tardes cuando su padre estaba en el juzgado o en la cárcel por pertenecer al IRA…

Nuestro protagonista se acercó unos años después al mismo sitio que su padre y en 1942, mientras la organización emprendía la Campaña del Norte, fue juzgado por el intento de asesinato de dos policías en Dublín en la ceremonia del aniversario de Theobald Wolfe Tone, padre del Republicanismo irlandés.

Estuvo unos años en la cárcel, donde comenzó a escribir.

Behan salió de Irlanda, donde tenía sus raíces, con cosas como las que vais a leer, o por otras curiosas, como el hecho de que su tío Peadar Kearney fuera el autor del himno irlandés: la letra de ‘La Canción del Soldado’ (Soldier’s Song / Amhrán na bhFiann).

El himno irlandés, creado por la familia Behan

El caso es que Behan escribió varios libros jugosos y llenos de detalles. ‘Confesiones de un rebelde irlandés’, ‘The Landlady’ o ‘Borstal Boy‘ son ejemplos que le permitieron consolidar su desarrollo literario. Teatro, historias, poemas.

Los grandes problemas de su vida, al margen de sus años en la cárcel y la búsqueda permanente de algo que no encontraba, llegaron de la bebida. Lo contaba con una mezcla de horror y gracia, como si los guionistas de Mad Men hubieran salido de aquel Nueva York.

Empezamos con algunos de esas frases que podrías usar en un grupo del WhatsApp para quedar bien…

“Yo, personalmente, detesto a los cantantes folk. Los fusilaría a todos, pese a que yo también soy cantante, o al menos lo fui hasta que mi laringe sucumbió al exceso de cigarrillos. Además, dicen muchas mentiras. Cogen un viejo banjo y se hacen llamar cantantes folk“.

Brendan Beham, ‘Mi Nueva York’.

Uno de los libros que ejemplifica la última época de Beham es ‘Mi Nueva York‘, una mezcla de necesidad y oportunismo bien bajado a tierra.

Cosas interesantes, irreverentes y alternativas de ‘Mi Nueva York’, ese libro que deberías tener y leer cuando quieras divertirte y ver la cara B de un viaje a Manhattan.

  • No encontraréis una guía de viajes para ir a Nueva York. En absoluto.
  • Huele a alcohol.
  • Es divertido y bruto.
  • No tiene términos medios: o adora algo o lo odia.
  • El siglo pasado no regala ni paripés ni mentiras: te cuenta lo que vive.
  • No conseguiría muchos likes en TikTok, nuestro amigo Beham. Gracias a Dios.
  • Es honesto en cuanto al haber tenido que viajar desde Dublín sin querer hacerlo. Echa en falta algunas cosas; detesta otras.
  • Busca su sitio, pero tal vez en una línea un tanto tópica: “Nunca confíes en alguien que no bebe nada”.

Mala gaita, decía mi abuelo. Beham tenía mala gaita.

 Esta costumbre americana de no llevar bañador me resultaba en cierto modo molesta, no porque me diera vergüenza nadar desnudo, sino porque los demás podían ver que no era hebreo. Hoy ya no me molestaría, sin embargo, porque ese pequeño asunto ha sido ya rectificado, aunque sea un poco tarde en la vida.

Brendan Beham, ‘Mi Nueva York’.

La primera vez que leí algo de Brendan Beham me resultó, básicamente, divertido. Un tipo que era capaz de darle la vuelta al calcetín a cada frase que decía.

Tiempo después te das cuenta de que, una de las cosas que le sucedían, consistía en que no era capaz de amortiguar el golpe. Ningún golpe.

Supongo que el Barrio Latino de París fue algo parecido al Village en algún momento del partido, en los días en que Sylvia Beach tenía una famosa librería allí. Sylvia era de Nueva York, una mujer muy noble y una honra para la especie humana, y amaba Nueva York, pero la amaba del mismo modo que yo amo Dublín, desde cierta distancia. Tres mil millas, en total. También fue la primera  persona de las que estaban en París en aquella época que se decidió a publicar las obras de James Joyce.

Brendan Beham, ‘Mi Nueva York’.

A lo que iba desde la segunda frase del artículo, casi al comienzo: nuestro querido Enric González escribió, hace unos años, el comienzo de una lección de realidad turística que llamó ‘Historias de Londres‘.

No habla de los tópicos habituales sobre por qué ver la Abadía de Westminster o el Museo Británico. Nos habla, como Beham, de sus días allí.

Como hizo antes Julio Camba.

Enric González escribió también, gracias a Dios, ‘Historias de Nueva York‘ e ‘Historias de Roma‘. Divertidas -excepto con algunas cosas que le sucedieron en Nueva York-, llenas de anécdotas, muy agradecidas.

No te acerques a Beham para divertirte. Llegará solo, pese a su última época. O incluso con ella. Es divertido, audaz, lleno de contradicciones. Como es la vida.

“Si la chica está muy absorta, puedes bajárselo de golpe susurrando a su oído que el tipo es gay. Si esto falla, puedes ir y comprarte una maldita mandolina y, por más que seas del Lower East Side, cambiar tu acento y decir que acabas de llegar de Kentucky.
En todo caso, las nuevas generaciones han decidido que el Village es el lugar y yo no soy nadie para llevarles la contraria. De hecho, creo que tienen razón: allí se bebe mucho vino”.

y poco whiskey.

Mira, lee algunas de esas frases que aguantan el tiempo, que son divertidas, un tanto exageradas… Como era él:

  • Hoy bebí para ahogar a mis demonios, pero los muy hijos de puta aprendieron a nadar.
  • El tiempo es algo que te pudre los dientes.
  • La política es para aquellos que no tienen habilidad para la violencia.
  • La única manera de escribir algo grandioso es escribir algo verdadero.
  • El dolor es el combustible del arte.

“And in Brendan Behan’s footsteps I dance up and down the street when we say godnight to Broadway” .

The Pogues , ‘Thousands are sailing’

Disfruten ese rato.

Fotos de: florian-cordier-JmhTw9akk3o-unsplash, giorgio-encinas-r3U-nc_-h_M-unsplash, thom-milkovic-FTNGfpYCpGM-unsplash, florian-klauer-mk7D-4UCfmg-unsplash (1). Muchas gracias!

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Last modified: enero 23, 2026

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