La canción que te viene cuando piensas en Londres y tienes menos de 70 años es, claro, ‘London calling’, de The Clash. Mi generación pudo escuchar a Joe Strummer cuando Ross, Monica, Joey y Chaendler viajan a Londres para asistir a la boda de Ross con Emily. Pero eso es otro tema, y lo hablaremos. Friends da para mucho, bueno o malo. Como digo siempre.
Pero hay un par de temas maravillosos que hay que escuchar, sí o sí, antes de ir a esta ciudad curiosa, llena de historias y de gotas de lluvia. La primera, por supuesto, Waterloo Sunset. The Kinks son el grupo que me ha llevado al infinito y más allá cada vez que les he escuchado. Se burlan del mundo; se burlan de su ciudad, a la que adoran, de la que se sienten parte como un trozo de pepino en un sándwich. Ray Davies es el señor que ha sido capaz de mandarnos una foto desde su ventana sin tener cámara. Ni móvil.
Dirty old river
Must you keep rolling
Flowing into the night?
People so busy
Make me feel dizzy
Taxi light shines so bright
Y si la queréis ver cantada por Bowie (tiene tantas versiones como la vida de un gato, esta canción), mirad. Gozoso:
Y la que hicieron The Jam… Genial, como eran ellos. Esa subida al estribillo, con el órgano detrás…
Me vuelvo a centrar, que al final acabo hablando de cosas que deberían ir en otro artículo.
Arriba, en el título, esa segunda canción que os comentaba que escucho desde aquel viaje: A foggy day, cantada por Van Morrison. Ale. Van Morrison, ese tipo de Belfast que siempre enfada en los conciertos y recupera su absoluta genialidad cada vez que abre la boca y regala canciones y versiones como esta. La canción, por cierto, no es suya: es de George Gershwin.
El caso es que debéis escuchar esas tres canciones -London calling, Waterloo sunset, A foggy day- cuando estéis organizando vuestra visita a Londres, o ponerlas cuando estéis leyendo ‘La señora Dalloway’ de Virginia Woolf. O incluso las novelas de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. Demasiados tópicos, claro. De eso viven las ciudades, los libros. Incluso los museos. No vas a tener un cuadro de Turner en el salón. Tal vez te cansarías de verlo… Pero tienes que ir a verlo.
Por eso fuimos la primera vez a Londres. Y vivimos en Londres durante esos 4 días llenos de tópicos, de paseos al lado del Green Park, de cafés cerca de Mayfair. Sudando la lluvia cuando subíamos al British Museum o sonriendo cuando, por supuesto, nos hacían pagar 100 libras por un té mal hecho por una chica que había llegado de Nagpur hacía un par de meses.
Hemos viajado tantas veces a Londres, que podemos decir que hemos mini vivido allí,
laboralmente, y de maneras poco habituales, pero es cierto que aunque tuvimos la opción, nunca ha sido nuestra más allá de las canciones o los libros que os hemos contado. Todas las personas que sí han estado viviendo allí hablan de esos días de lluvia permanente, de viajes hasta el trabajo de horas, de precios malditos para comprar, simplemente, la leche…
Terminé hace pocos días ‘Londres’, de Julio Camba, el motivo por el que he recordado de nuevo esta ciudad inglesa que me ha acompañado en tantas excursiones, sueños y realidades.
Al margen de contarnos qué iba a suceder con la capital inglesa algunos años más tarde, Camba nos invita a valorar lo que tenemos en el momento. Compara, se ríe, destroza. Ese era. Cien años antes contándonos lo que ha sucedido 1000 veces.
Hoy tenemos un día londinense en Madrid. Lo que os decía de Camba: ‘Esta mañana, al despertarme, vi que la habitación estaba casi a oscuras. (…) La penumbra de la habitación me intrigaba extraordinariamente, y salté al suelo con una gran energía. (…) Tuve que encender la luz para vestirme’.
Y volveré a Londres. Lo antes que pueda.
Foto de Hugo Sousa en Unsplash
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Last modified: junio 14, 2025






