Raquel del Pozo

Podría resumir mi breve visita a Nápoles con estas dos palabras del titular, que además me recuerdan a la espiritrompa, la lengua de las mariposas. Como me hacen gracia y son una buena sinopsis de la imagen que me llevo de Nápoles, las voy a rescatar para dar título a este texto.

Veréis. Penúltima semana de marzo. Magdalena. O lo que es lo mismo: Fiestas Fundacionales de Castellón de la Plana.

Una muy buena época para viajar y mejor excusa para volver a Italia.

Teníamos una semana para recorrer algunos puntos de la Costa Amalfitana y hacer una visita exprés a Nápoles y Pompeya. Con una semana para organizar el viaje.

Solo una semana.

Desayuno y Sfogiatella. Y café.

He de reconocer que, con tan poco tiempo, puede que no visitase las mejores webs ni comprase la guía más útil para sacar el máximo partido al viaje, pero sin embargo me pareció que la mayoría de las recomendaciones que encontré se repetían y eran un “copia y pega” unas de otras.

Ninguna sugerencia original, lejos de las típicas que van alicatando un camino muy definido para los turistas. Está bien intentar acotar el espacio expuesto al turismo, y sobre todo en lugares tan masificados como la Costa Amalfitana, pero, y es solo mi opinión, de la manera que está planteado, solo se atrae a un tipo de turismo: el turismo de masas.

Dejando esto a un lado, volvamos a nuestro viaje y a este texto que bien podría llamarse “cosas que no me contaron, pero que ya me encargo yo de que a ti no te pasen”.

El turismo de masas… pocas ventajas.

mucha gente para lo mismo

Nuestro avión volaba a Nápoles y la primera parada y el campamento base para los tres primeros días, estaba en Sorrento, en concreto en la Marina Grande de Sorrento.

Había hecho una búsqueda exhaustiva de cuál era la mejor forma de desplazarse desde Nápoles a Sorrento, y la más barata y rápida era coger un autobús directo en el aeropuerto.

Cuando llegamos a la parada del autobús nos dijeron que aún faltaban 20 minutos hasta el siguiente, así que, para amenizar la espera, me fui a comprar un par de helados.

¿Qué mejor cosa puedes hacer en Italia, esperando cualquier cosa?

Cinco minutos después, estaba de vuelta con los helados y me encuentro mi pareja, belga, hablando con una señora que le dijo que la mejor forma de llegar a Sorrento era cogiendo un autobús al puerto de Nápoles y de ahí un ferri.

Conocía esa alternativa, pero la había descartado, porque según gemini y Rome2Rio salía más caro y se tardaba más. Aún así ni la IA ni ninguna web o buscador son más convincentes que una señora napolitana, gesticulando muchísimo

¡Santa Madonna!

Helados, la IA, Italia, Nápoles… y mi pareja.

siempre gana una napolitana

A día de hoy, no puedo confirmar que fuera la forma más rápida de llegar, pero sí más cara que el bus. Si alguien ha conseguido coger un bus directo desde el aeropuerto de Nápoles a Sorrento, sin que te intercepte ninguna italiana que te haga cambiar de parecer, agradecería que nos aclarase este punto, así, entre toda la comunidad, podremos mejorar las recomendaciones que hay online.

Sorrento nos encantó. Es este tipo de localidad que, aunque turística, sigue guardando su esencia.

Eso sí, su esencia está situada en lo alto de un acantilado, y el ferri te deja en el puerto que, obviamente, está abajo, bastantes metros más abajo.

Y sin esencia.

Bueno sí: a mar y a pescadilla.

Al principio te da susto, cuando ves todo lo que tenéis que subir, tú y tu maleta, para llegar al pueblo, pero solo hay que seguir a los grupos de turistas de cierta edad para descubrir el ascensor que, previo pago, te salva todo el desnivel en menos de un minuto.

Gracias, ascensor.

El ascensor nos dejó cerca de una plaza abierta, con unas preciosas vistas al mar, donde había una pareja muy, muy jovencita.

Había algo en su indumentaria que no cuadraba del todo con su edad ni con la temperatura, que era bastante fría. Iban vestidos como de gala, pero nada juvenil y como si fuera agosto en Almería.

El chico estaba luchando contra la rama de un árbol, intentando colocar un móvil. Yo pensé que querían sacarse una foto, pero resultó ser un vídeo para inmortalizar la pedida de mano, anillo y rodilla hincada en el suelo incluidos.

Sí, amigos, estábamos en Italia.

Ahora sí.

“La Marina grande de Sorrento, en verdad es muy pequeña, no sé cómo será la otra marina, si es que hay, o es que es tan pequeña que ni la nombran”.

Sorrento, arriba y abajo

Está separada de la parte más céntrica y glamurosa de Sorrento por unas escaleras que primero suben y luego bajan, para llevarte a otro mundo mucho más modesto, donde las barquitas de pescadores y sus redes, tejen el paisaje.

Sorrento: grandes escaleras y excelentes cocinas de pescadores tejiendo el paisaje.
Busca y encuentra.

y haz un par de fotos.

También hay varios restaurantes, pero nos llamó la atención que los más grandes y con enormes salas situadas sobre el mar, que parecían muy turísticos, estaban prácticamente vacíos.

Sin embargo, había dos, mucho más modestos, con luces muy blancas y frías, mesas metálicas y manteles de papel, que estaban llenos.

Son los restaurantes de las familias de pescadores que, durante el día van a faenar y lo que pescan es lo que ofrecen para comer y/o cenar, a parte de la consabida pasta que siempre está en carta.

Sirven bien, rápido, son muy amables y el producto es de lo más fresco y no demasiado caro (aunque en la Costa Amalfitana la palabra “barato” no existe). Muy recomendables.

Comer y vivir… Con escaleras y ascensores

Seguimos mañana.

La palabra ‘Amalfitana’ no es sencilla.

Gracias a: lawrence-krowdeed-IUWBbuvujLA-unsplash, gabriella-clare-marino-f2fJJATzBag-unsplash, alessio-bachetti-Kgv2UxpU3cM-unsplash, georgi-kalaydzhiev-tO5kMpIAQm0-unsplash, alberto-sharif-ali-soleiman-2EqNYNjtE_w-unsplash, riccardo-tuninato-qIjfxufh5F0-unsplash, sam-van-bussel-Uv6N8Hk4-G0-unsplash, maxence-werp-TQKx7Wg5xGs-unsplash, victor-malyushev-yjdYYXZaZSU-unsplash, paola-andrea-k7jsksXpLSo-unsplash, hongbin-qW8TRqaeO3k-unsplash, t-selin-erkan-CprkqqssAY8-unsplash.

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Last modified: enero 9, 2026

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