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Hoy, aquella ropa que estaba… y está. La sigues teniendo en el trastero… o te la ha cogido aquella sobrina. O la recuerdas con especial cariño. Vete tú a saber.

Una chica de veinte años entra en Vinted, busca “camiseta de banda”, encuentra una de los Smashing Pumpkins de 1994, la compra por doce euros y la lleva al día siguiente como si fuera suya. Técnicamente no lo es. Quiero decir: no vivió ese concierto, no compró ese disco, no sabe qué se sentía al escuchar ‘Siamese Dream’ el año en que salió. Y sin embargo la camiseta le pertenece de una manera que no es mentira.

Eso es lo que está pasando con la moda de los noventa que se está recuperando. No es nostalgia. No puede serlo si no tienes recuerdo del original. Es otra cosa: es apropiación consciente de una estética que resulta más honesta que la ropa que se fabrica hoy.

Los números confirman lo que se ve en la calle. El mercado global de moda de segunda mano podría alcanzar los 244.000 millones de euros en 2025, representando el 10% del total de ventas del sector.

Tres de cada cinco jóvenes de la Generación Z han comprado ropa usada en el último año. Y la plataforma donde más se mueve la ropa vintage de los noventa, Depop, tiene más de cinco millones de compradores activos, la mayoría menores de 26 años, que buscan específicamente piezas Y2K y de los 90.

Por cierto, Y2K es, en castellano, año 2000.

Pero reducirlo a cifras sería perder el punto. Lo que está comprando esta generación no es ropa. Es distancia. Distancia del fast fashion, de la uniformidad, de llevar lo mismo que llevan todos porque un algoritmo decidió que era tendencia esta semana.

Los vaqueros de tiro alto, las cazadoras de cuero, las camisetas oversized con logos de equipos o bandas: todo eso tiene algo en común. Fue hecho para durar. Y se nota.

“No creo que haya ninguna diferencia entre la alta cultura y la cultura popular“.

Quentin Tarantino

Para muchos miembros de la Generación Z, la ropa vintage es una forma de establecer y expresar identidades propias dentro de un entorno que puede parecer caótico y desbordante.

No es pose.

Es que el mundo en que viven cambia demasiado rápido y la ropa de los noventa les ofrece algo que raramente encuentran: la sensación de que algo fue hecho con intención.

Puede que la chica de la camiseta de los Smashing Pumpkins no sepa nada de Billy Corgan. Pero sabe exactamente lo que está haciendo cuando se la pone.

Y, como diremos en cada artículo: ellos, Smashing Pumpkings. La generación siguiente… ¿no ha llevado aquella camiseta de Adidas del Mundial de Argentina del 86?

Esta semana en ZonaCultura celebramos la 90s Week: cinco días, cinco artículos, una década que no para de volver. Mañana: los videojuegos que tus padres sí jugaron.

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Last modified: mayo 26, 2026

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