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Aquellas novelas gráficas de Bryan Lee O’Malley…

Hoy hablamos de jugar, y de jugar de una manera diferente. Pero empecemos desde otra óptica.

Trabajar en Ghana es el ejemplo perfecto para poder hablar de basura electrónica o e-waste. Ha ido a la montaña que le hemos enviado desde Europa, como le toca hacer casi a diario, y se ha encontrado una Game Boy. Con el Tetris. No sabe si va a conseguir que funcione, pero se la lleva a casa. Por si acaso.

Hay un chico en YouTube con 800.000 suscriptores (seguro que hoy incluso más) que graba sus partidas a la primera PlayStation. No hace trucos imposibles ni speedruns. Solo juega. Lento. Con los gráficos en polígonos toscos de 1995 y los tiempos de carga que daban tiempo a ir a la cocina a por agua. Y la gente lo ve. Mucha gente.

Algo está pasando con los videojuegos de los noventa y no tiene que ver con la nostalgia de quienes los vivieron.

Tiene que ver con los que los descubren ahora por primera vez.

La Generación Z representa el 47,5% del mercado gamer latinoamericano, y esa cifra creció un 12,2% en el último año. Son el grupo más grande de jugadores. Y una parte significativa de ellos no mira hacia los últimos lanzamientos.

Mira hacia atrás.

Consolas como el Super Nintendo, la PlayStation original o el Game Boy han dejado de ser objetos del pasado para convertirse en piezas de culto, con una demanda que crece entre nuevos jugadores atraídos por la estética y la jugabilidad clásica.

“Tengo la teoría de que los videojuegos son el único lugar donde la meritocracia realmente funciona”.

Dick Costolo (Ex-CEO de Twitter y comediante).

La pregunta es por qué. Vivimos en el momento de mayor sofisticación técnica de la historia del videojuego. Gráficos fotorrealistas, mundos abiertos infinitos, narrativas de cien horas. Y sin embargo hay gente joven que prefiere los pixeles. Que elige el Crash Bandicoot de 1996 sobre cualquier cosa que salga este año.

La respuesta, probablemente, tiene que ver con la claridad. Los juegos de los noventa no te explicaban nada. No había tutoriales de veinte minutos, no había marcadores en el mapa diciéndote adónde ir, no había asistentes de IA preguntándote si necesitabas ayuda.

O aprendías o morías.

Y volvías a empezar. Frente a la complejidad actual de la industria, los títulos retro ofrecen reglas sencillas, desafíos claros y una creatividad inigualable que las nuevas generaciones están descubriendo.

“Los videojuegos son una forma de arte que utiliza la frustración como una herramienta narrativa”.

Guillermo del Toro (Director de cine)

Hay también algo de resistencia en todo esto. Elegir una consola de 1997 en 2025 es una declaración. Es cómo decir que no todo lo nuevo es mejor. Que la imaginación y la experiencia importan más que la resolución.

El mercado lo confirma: el de productos de juego retro, valorado en más de 609 millones de dólares en 2025, proyecta alcanzar los 3.870 millones en 2035.

No es un nicho. Es una industria.

Tus padres jugaron a esto para escapar del mundo. Tú lo juegas para entender de dónde viene el mundo en que vives. No es lo mismo. Pero el mando sigue siendo igual.

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Last modified: mayo 27, 2026

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